
En 2004 las primaveras eran menos salvajes que esta. En 2004 hubo un cambio político importante, aunque todo lo que provenga de lo público siempre será basura. En 2004 yo tenía 4 años menos. Estaba en el comienzo de los 30. Ahora estoy a mitad, mecagoendios. 4 largos años de paro, trabajo basura, unos 200 libros leídos, más de 15.000 canciones escuchadas. Unas 100 compuestas sin pena ni gloria. 570 post literarios en su mayor parte, aunque con incursiones en la actualidad, lo audiovisual, publicidad, mongolización colectiva, etc. Contactos con el mundo editorial. Un tío que hacía un máster sobre estas cosas. Un fulano con una página porno que intercambia enlaces conmigo. Un mafioso que llevaba no sé que hostias de casinos en red y desapareció cuando le dije que fuera él quien decidiera el precio. No hubo precio. 4 años sin ver un puto euro de una actividad a la que dedico un cojón de horas todas las semanas. Por amor al arte, idiota. Por amor al puto arte, subnormal, que eres un jodido subnormal impresentable, me digo por las mañanas justo antes de cagar sin mayores complicaciones.
En 2004 había en mi messenger unos 20 contactos. A día de hoy quedan 4, de los cuales uno (una) no lleva ni 4 meses. Selección natural. La vida en la esfera internáutica es extraña y fútil. Tengo que decir que los 4 contactos de mi msn son de ley. Dorados y preciosos. 3 tías y un tío. El tío es mi mejor amigo (sin sexo) desde tiempos ancestrales. En fin, charla, compenetración y proximidad. La red está llena de todo lo contrario, y por eso me gusta. La red es exactamente igual que el mundo exterior. Un territorio virgen lleno de material excelente y gente de puta madre. Una selva verde y floreciente donde encontrar cualquier contenido. Un desierto de almas y una panda de hijos de puta deseosos de arrancarte los cojones por diferencias políticas, religiosas, existenciales, culturales. Por ser más guapo que ellos. Por no ser un adolescente pajillero. Por no ser un freak con sobrepeso. Por ser impresentable, porque no poder hacer acto de presencia es todo lo contrario de lo que se espera de nosotros en esta mierda de sociedad mediática y pretenciosa.
En 2004 el sistema de comentarios de este blog era totalmente abierto. Al principio no supuso ningún problema, pero luego llegaron las Invasiones Bárbaras, poco después de comenzar el Declive del Imperio Americano (guiño cinematográfico de calidad extrema). El caso es que hubo que controlar comentarios. En España no hay libertad de expresión. Cualquier iluminado que se cague, por ejemplo, en la familia real o en la semana santa puede acarrearme una demanda y acabar siendo tratado por la Audiencia Nacional como un puto terrorista. No tengo ni dinero ni salud mental para enfrentarme a la basura de un sistema en el que no creo. Por no hablar de los hijos de puta del spam, los promocionantes de su paginita, los vendedores de viagra y cialis, los amargados que sólo ven alegría en extender su bilis por los sistemas de comentarios del mundo semilibre de la red, etc. Bueno, también tuve problemas emocionales y gente que no diferenciaba entre realidad, ficción y el modo de atarse su puto babero. Si hay algo que odio en este mundo es a esa panda que siente celos patológicos, castrados mentales, frustradas acomplejadas, mutilados emocionales que expanden su tara al objeto de lo que creen su amor. Pandilla de lamentables peleles condenados a morir en soledad, en fin.
En 2004 bebía más whisky que vino, ahora es a la inversa. El paso del tiempo me ha hecho apreciar el valor del pedo suave, sin llegar al descontrol total, por no hablar de las resacas, peligrosamente densas con los años. El vino te da el punto y el espíritu. El vino es la jodida magia de la uva transmutada en putita de 18 floreciendo al sol de la primavera bastarda. Cuando bebo mi vino bueno, porque compro poco pero dentro de lo mejor que puedo permitirme, casi puedo intuir la dionisíaca simetría de las nalgas de esa musa carnívora y descerebrada iluminándome con su baile obsceno. Casi puedo paladear sus labios de fresa bañados en sangre y semen. Casi puedo golpear lúbricamente su carita de flor mientras mi polla sondea lo más profundo de su garganta en el aperitivo ritual de lo que será un polvo intenso de unos 45 minutos de duración. Por suerte aún no padezco impotencia. Por suerte lo de que el tabaco y el alcohol te joden la polla es una puta leyenda urbana.
Odiadme, queridas feministas radicales. Odiadme, queridos machitos subnormalizados. Escribir este blog me ha servido para descubrir lo fácil que es suscitar odio. También admiración, buenas vibraciones, pero sobre todo toneladas de odio que, joder, suelo filtrar por pereza y por mala hostia. Los enfrentamientos sangrientos los dejo para el terreno del mail. Cobardes anónimos de mierda que dais por el culo a vuestras putas madres porque me he cagado en vuestra publicidad engañosa de cams y sms de pago. Cobardes ratas de alcantarilla que me agregáis a vuestro msn para insultarme un rato en la cómoda asepsia de tanta destructiva amargura. Mierderos que no tenéis cojones de luchar con las manos limpias en la loma que preside en cementerio sur.
Otro fenómeno curioso que he podido observar en estos cuatro años ha sido el del mitómano que se come el coño o la polla a sí mismo. Sí, el tío o la tía que suelta en su comentario público o anónimo "hacía tiempo que no me gustaba tanto un relato tuyo". O algo así como "tus últimos relatos han sido una mierda, pero este me ha excitado hasta la lágrima". Joder, y joder. ¿Nadie se ha dado cuenta de que esto es un ciclo de eterna repetición con sutiles variantes y que sólo en el conjunto se puede apreciar la evolución, o la involución? ¿Nadie se ha fijado de las bandas sonoras, ciclo dentro del ciclo? ¿Y en los gritos de socorro al viento? ¿Y en la angustia insoportable? ¿Y en la soledad dura en los tiempos de soledad no deseada? ¿Y en los berridos de orgasmo cuando las cosas funcionaron bien durante una temporada? ¿Y en el odio hacia lo que hay en tu casa y en la mía? ¿Y en el amor hacia esa preciosa puta borracha abandonada entre ceniceros vacíos al salir el sol?
Ya sé que algunos formáis parte del grupo de empatizantes. Sé que, por suerte, no todo lo que circula por la red tiene que acabar forzosamente en la Puta Basura que algunos se empeñan en llamar Puta Locura. O en las excrecencias de los asimismos llamados Ezcritores, o escritores de la hez, de la mierda pura, como sus adoradores y lectores. Hostia, cuando la telebasura empezó a morir (y yo dejé de hablar de ella) la red había cobrado ya el suficiente peso como para crear su propia internetbasura. Así descubrí que el problema no dependía del medio, sino de los podridos cerebros de la masa. En las escuelas de sociología se enseña que el cociente intelectual de una colectividad es el resultado de dividir por dos el del menos dotado de todos ellos. Y, mientras haya medios masivos, habrá basura, porque nuestros cerebros en solitario pueden brillar como supernovas, pero en masa, amigos, en masa sólo son el balbuceo alegre de un retrasado en la mañana de navidad.
Y sí, mierda, también llevo 4 años cagándome en lo políticamente correcto, en no poder utilizar el término mongol como metáfora satírica. Luchando por poder seguir llamando ciego al que no ve y sordo al que no oye e hijo de puta al beato conservador de misa diaria. Por no hablar del que se ha visto por azar o desventura inútil para hacer ciertas cosas. Y seguiré haciéndolo, y nadie podrá callarme porque antes morir que cerrar la boca, la gran bocaza impresentable que os besa y saluda y lame en este cuarto aniversario sinsentido, sin lógica, sin rumbo cierto y, por supuesto, con muchísima más pena que gloria, oh, amigos y amigas. Cabronazos, putitas revienta cojones. Pavos, pavas, viejos, viejas, tarados de mediana edad, freaks, amigos todos.
Gracias por seguir entrando aquí del orden de unas 200 veces al día (hace tiempo que esto no tira para arriba) y, en fin, que cuando se me acabe la pasta y tenga que dormir en el puente lo avisaré con letras en negrita por si alguno de vosotros tiene a bien alojarme en sus modestas dependencias.
Un abrazo, amigas y enemigos. Amigos y enemigas. Porque, a veces, os quiero.
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Sonido:
4 años (Southmac - Primera toma)
Imagen: Willem Dafoe como Bobby Perú.