El horror era un compañero de viaje. Siempre presente. Siempre acechante tras la siguiente curva. Todos nuestros actos estaban vigilados por el horror, aunque solíamos obviarlo para no volvernos demasiado locos, demasiado cobardes.
El horror podía desatarse de improviso, por un mal paso, por una decisión intrascendente. El horror tenía mucho que ver con el azar, o con la esquizofrenia, si eras creyente de alguna religión. La sensación de sentirse vigilado por crueles dioses omnipresentes debía ser horrible. Un horror constante.
Yo, como buen agnóstico, tenía la teoría de que el horror se distribuía de modo aleatorio. Sin lógica y sin piedad. Pero hablar de piedad era un error. Un poso de la mierda social que había ido consumiendo a lo largo de mi vida. El azar era impersonal y carecía de sentido atribuirle cualidades humanas, místicas o racionales.
El horror podía desatarse por una comida intoxicada, por un soplo de aire abrasador, por una maceta que se precipita al vacío cuando pasas por debajo. El horror podía ser quedarse atrapado en el coche, tormenta de verano, incendio, rayo, explosión, cauce de agua... y después nada.
Un componente clave del horror es el miedo a morir que todos tenemos. Sí, algunos, especialmente muy jóvenes o muy viejos, no creen sentirlo. Algunos, especialmente iluminados o especialmente escépticos, no creen padecerlo.
Pero mienten, o se mienten.
El horror ante la muerte es el horror ante el vacío generado por la desintegración del cuerpo. El horror a asimilar la total finalización de lo que entendemos como vida, como consciencia.
Asumir la desintegración y la nada es imposible para un ser humano. Somos demasiado carnales, demasiado animales como para abstraer hasta el extremo de imaginar no poder imaginar. Hasta el extremo de sentir no poder sentir. Hasta el extremo de saber que no podremos saber que estamos, porque ya no estaremos.
El horror puede ser una enfermedad, o un accidente de tráfico. El horror puede ser un cúmulo de pequeñas tonterías que acaban por enloquecerte. El ordenador, que se recalienta. El aire acondicionado, que gotea. Un catarro de verano, una guerra televisada, una declaración de odio político garrulo y cerril. Neumáticos desgastados, fantasías insatisfechas. El horror puede ser la acumulación que acaba por invalidarte. El polvo entrando por las rendijas y la sensación de soledad más allá de toda compañía posible.
El horror a veces es una verbena de julio a las 4 de la mañana, cuando sólo quedan los camorristas, los borrachos y las putas carteristas. El horror es una loca alcohólica llamando a los de la panda a voz en grito en mitad de la noche. O un tipo jurando venganza por la patada en los cojones. Jurando muertes después de muertes.
Porque a ciertos niveles la vida pierde su valor no por valentía, sino por estupidez absoluta...
El horror también pueden ser los demás. Una conversación estúpida, una mirada de resentimiento. Un mal gesto. Un comentario borde cuando no estás en buena forma.
El horror siempre es traicionero y por eso otro de sus componentes es la sorpresa. El pensar que no puede estar pasándote a ti... aunque cuando te haces esa pregunta suele ser ya demasiado tarde, amigo.



14 Comentarios:
Esto da tanto miedo, paraliza tanto, que hay que vivir mirando hacia otro sitio para dar algún paso y no morir en el intento de sacar algo bueno de esta jugada. Una cervecita fresquita con pincho de tortilla?
Te beso.
gLa madre que te parió Impresentable!!!, no había visto el video.
Me ratifico en mi idea de mirar para otro lado, joder, joder, joder, que casi me da un síncope.
Pálida estoy. Y temblorosa.
JODER CORDERO QUE A POCO ME DA UN YEEE!!!! QUE DEL BOTE QUE HE PEGAO A POCO VUELO DIRECTA A MI PUEBLOOOO!!!
(cawen sos, las ovejas berserker no se asustan jamás!!)
COLLONS!!
lA MADRE QUE TE PARIO!!
por que coño he tenido que poner el sonido tan fuerte?
(era tan placida y hermosa la melodia)
Como el comentario que puse antes no salió,repito..
Hay muchos tipos de horror:
El horror no a hacerse viejo sino a falta de salud en la vejez, a no recibir pensión o que sea poca cantidad, a tener que acudir a una hipoteca inversa...
Miedo a la muerte sí, pero también miedo a ser olvidado por la gente que está viva, porque eso representa doblemente una muerte.
Miedo a que la programación de la TV empeore (siempre hay un "peor"), miedo a entrar en una guerra o una dictadura,en definitiva miedo a los cambios y a que alguien "se nos lleve el queso".
La lista de horrores es larguita...pero lo de hoy era un horror no predecible. Gracias por sorprenderme y hacerme gritar "cagüentó". jejeje
El mejor es el horror al horror. El miedo el miedo. El temor de tener algo que temer
Horror cuando te das cuenta de que no existes, ni aquí, ni allí... en ninguna parte.
Mierda.
Todavia me late el susto.
Y todavía querias que te siguiera leyendo?????
jajajajaa
Lo intentare otro rato..
El horror también podría ser un vecino aficionado al bricolage a las ocho de la mañana...desde hace más de una semana. Me falta ná para echarle una mano (al cuello).
Eu mesma me causo pavor ;)
Que horror, pero que subida de adrnalina. ¿Y después como te quedas? ¿Será que me da morbo el miedo? Bueno, todo queda en na, me esperaba un horror de verdad, o sea un accidente de trafico.
El horror va unido siempre a un reloj ?
Chin, siempre hay un tiempo para el horror, sí, podría ser.
Jordi, la primera vez que vi el vídeo también esperaba el accidente, pero quizá ese horror no nos haría generar tanta adrenalina como el ser que aparece de la nada para acelerarnos el pulso.
Inma, he conocido esos horrores de vecinos vocacionalmente carpinteros o albañiles. Realmente pasmoso.
Jaja, Luna agua, yo lo escribí después de un rato de tranquilidad. Era de madrugada y tenía los cascos a gran volumen. Creo que me asustó más el grito que el bicharraco en sí.
Isilla, exactamente a ese horror me refería. Aunque, ahora que lo pienso, llamarlo horror también es inexacto, ya que utilizamos nuestra perspectiva de seres vivos. Digamos que la no existencia no tiene palabra que la defina, y eso asusta, claro.
Folken, conozco ese miedo. La sensación de que ocurrirá algo muy pronto. Algo desagradable, peligroso y tremendo. Algo innombrable.
Irene, es que hay horrores predecibles, lógicos, y horrores sorpresivos, quizá los peores. La sorpresa, lo inesperado... nada peor que nos pillen en ese punto de vulnerabilidad... (es extraño lo que cuentas, pero tratándose de Blogger, cualquier cosa)
Rufus, me pasó lo mismo con el puto sonido. Casi me mata del susto, ya tarde, medio sobado, jajaja
Cordera, póntelo unas cuantas veces (antes de dormir) que sé que a ti te gustan estas cosas :P
Exagerada, me apunto a la caña con pincho. Ah, siento el síncope, pero tenía que compartirlo con alguien :D
Dan ganas de atizarle un batazo al bicharraco ese, dando sustos a la gente sin ningun tipo de miramiento. Bueno ese vídeo ya lo había visto antes. Creo que no deberían verlo viej@s que padezcan enfermedades coronarias.
Sí, el horror es aleatorio y sorpresivo, estoy de acuerdo, hasta cierto punto es "democrático" pero otras variantes de horror se manifiestan en tendencias a cebarse con determinados sectores. Horrores que afectan a los más desprovistos, vulnerables, expuestos... al final es un juego de probabilidades bien sencillo.
El cúmulo de circunstancias negativas también puede suponer horror como dices, una especie de desbordamiento del vaso lleno hasta los bordes.
¿Qué hacer contra tanto horror? ¿Cuánto queda por venir? ¿Quizá esto sólo sea el principio?
Hostias, cínico, planteas preguntas sin respuesta. Preguntas que todos nos hemos hecho más o menos conscientemente. Supongo que lo único que puede hacerse es ASUMIR el horror. Sí, ya sé, suena fácil y simplificador. Suena jodidamente cristiano. Bueno, otra posibilidad sería rebelarse contra el horror... generando MÁS horror, pero eso nos llevaría al terreno de las psicopatías, y ya hay bastantes blogs escritos por psicópatas como para engrosar la lista ;)
Escribe un comentario