3.12.06

Comida para hombres


El tipo era todo un hombre de 200 kilos en canal. Un pedazo de hombre que, como tal, decía sentirse macho, muy macho y lleno de fuerza física. Ser todo un hombre no tenía nada que ver con estupideces como la literatura o el cine de pequeño consumo. Ser un pedazo de hombre implicaba tener buen apetito y ser muy cafre. La grasa formaba parte de su naturaleza ultramasculina. La grasa formaba también parte de su cerebro.

El tipo curraba en una agencia de publicidad de esas que se lo montan de puta madre con las grandes cuentas. Las grandes empresas. Como a todo buen publicista, no le importaba un pijo el resultado final sino más bien el lucimiento de su arte. El que el anuncio fuera premiado en los festivales, aunque anunciase basura. Aunque a veces el arte sólo fuera la antesala de la mierda, si no la mierda misma.

El tipo era todo un hombre, por eso se la ponía dura la violencia de la fuerza y el resplandor de dos grandes filetes de carne de ínfima calidad empapados en ketchup y mostaza. Y de postre, helado de chocolate, bueno, con sabor a chocolate. No hacía falta más para sentirse feliz y lleno de vigor. El refinamiento de la comida en cadena estaba hecho para los que sabían apreciarlo. Para los que eran absolutamente machos, como él.

El tipo odiaba a esos pringaos que pagaban una pasta por comer decentemente en los restaurantes. Esos sitios frecuentemente limpios, con manteles de tela y cubiertos de acero. Con copas para el vino y cocinas con cocineros. Eso era de perdedores, tío. Eso era de maricones, porque, claro, nuestro hombre también era homófobo, así como machista, belicista y, en síntesis, tonto del culo. Ser todo un hombre, según su anuncio, era sinónimo de ser tonto del culo... y alegrarse por ello. Y presumir de ello. Pero bastaba con salir a la calle para ver ejemplos de este tipo de masculinidad a patadas.

El tipo disfrutaba con el tacto de plástico de los garitos de comida rápida. Le gustaba ser atendido en bandejas mugrientas por chavales cobrando una puta miseria. Chavales que, por cierto, no actuaban precisamente movidos por su amor a la gastronomía. El tipo era feliz en el ambiente luminoso de esos tugurios mezcla de parque de atracciones y cantina de burdel.




Decían que esas grandes hamburguesas eran de auténtica carne de vacuno, pero no podía ser cierto. Bueno, quizá hubiera trazas de vacuno, o vacuno añejo, o vacuno muerto de pena, pero aquel conglomerado de goma empapada en especias no podía ser vacuno. Al menos la ternera no producía esa sensación de irritación gástrica aliviada a grandes tragos por un mejunje marrón lleno de azúcar y gas. El refresco de cola era el Gran Reserva de los auténticos machos.

Los estudiosos afirmaban que comerse una de esas cosas de carne para hombres equivalía a zamparse ocho o nueve huevos fritos. Mierda y Jesús, había gente que prefería joderse paladar, colesterol y estómago tragando ese repugnante bocadillo cutre a una auténtica orgía de huevos fritos. Sí. Huevos fritos levemente tibios sobre el cuerpo de la amada para untar el pan obscenamente en los recovecos de su cuerpo. Nueve huevos fritos adoptando caprichosas formas en un gran plato. Y vino, un vino de puta madre para disfrutar. O nueve huevos fritos con chistorra acompañados por una botella de buen cava, el maridaje perfecto.

Bueno, en fin, el caso es que la multinacional se pucho chulita del todo y decidió ofrecer raciones cada vez más bestiales de su producto. La multinacional tenía todas las de ganar, ya que los países consumían mierda en relación directa con el grado de alfabetización. Los padres llevaban a sus hijos a esos sitios, aunque luego pusieran el grito en el cielo por lo malo que era un porro, o por la de cochinadas que podían encontrarse en Internet.

En fin, los culos de la juventud española de finales de 2006 estaban envejeciendo antes de tiempo por culpa de factores como el de ser todo un hombre. Mierda, estos putos cabrones venían a joder la cuna de la comida mediterránea. Claro, en Francia habían hecho lo mismo pero allí al menos surgió un movimiento activista. Aquí los activistas de lo cool se iban cada tarde a merendar su ración de carne conglomerada al burger de la esquina.




Mientras tanto, mucha gente se rió mucho con el anuncio de los hombres muy hombres presumiendo de serlo por hacer el cafre y comer mierda. Mientras tanto, muchas mujeres siguieron consumiendo esa basura pese a ser totalmente ignoradas por nuestro publicista obeso.

El resto éramos pringaos, y qué bien se estaba siendo pringao.

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PS: el vídeo es el polémico anuncio de Burger King. Bueno, a lo mejor como soy un pringao a mí no me hace gracia.

18 Comentarios:

Oveja berserker dijo...

La verdad es que no suelo ser tan picajosa con el machismo como muchas de mis compañeras de género, pero este anuncio me ha dado ganas de vomitar. Puede que sean los 5 cubatas, también, pero el catalizador ha sido el machismo rancio que exuda por sus cuatro costados.
La cocina es todo un arte, que muchas personas con verdadera vocación pasan años de su vida perfeccionando, y no las herejías que acometen (acometemos) con una sartén y un cacho de carne.
Hay que joderse, estoy cabreada.
Este tipo de cosas me recuerdan a una camiseta punk que había en mis años jóvenes, en la que una enorme rata dibujada decía:
"¿Tú tienes madre? A la mía se la comieron en un burger".
Amen, hermana.

Ya sé que el comentario es una mierda y que parezco divagar, pero son las 5 de la mañana, como 5 vodkas tiene la oveja.
En fin. Balidos, cordero

Ajamuk dijo...

Joder!pues que quieres que te diga, a mi de vez en cuando me gusta ir al burguer, o mejor dicho, comer hamburguesa, hay un sitio en getafe que las preparan de muerteeeeee y son mas grandes que una pizza y encima para colmo, sabes lo que comes porque se ve!!!

Lo que si que ODIO son los malditos kebap o como se escriba, he sido incapaz de pasar a uno, me da un asco, ver los royos esos, ahi dando vueltas cual cerdo a la parrilla!y a mi que me expliquen de donde sacan pollos tan grandes!!no puedo, es superior a mi, y se estan extendiendo como una plaga de chinos, uno en cada esquina!
EL viernes queria que fuera a cenar a uno...no lo consiguieron...

un saludo impresentable

el_Vania dijo...

Pues la verdad que el otro día accidentalmente ví el anuncio de marras... ya no se cortan un pelo, hay perlas como "voy a comer hasta reventar"... sin comentarios.
Me da verguenza ajena este tipo de publicidad. La verdad que Burger King debería de replantearse su estrategia de márketing si no quiere perder el escaso respeto que se le puede tener a una cadena de fast-trash-food. Cerca de mi casa, en una gran avenida hay un anuncio con un whopper gigante y pone "TERRIBLE SER VEGETARIANO, VERDAD?". Menuda falta de respeto. Que asquerosos. Casi tanto como su bazofia.
PD: Me ha encantado eso del "conglomerado de goma con especias".
PD2: Un día, cenamos con unos colegas en un Maradonalds, y estuve bromeando todo el rato sobre los antivomitivos que les añaden a sus productos para que no te sienten mal y no puedas decir que te pusiste malo comiendo en uno de sus "restaurantes" (nótese el entrecomillado). Pues bien, nada más acabar la cena e irme a casa, tuve que ir corriendo al baño y echar ahí hasta la primera papilla. Qué ironía, no!?
Bueno, un saludo!

Anónimo dijo...

Todo muy intelectual: Desde el asiático fracturando con su mano un bloque de hormigón -llevado en volandas por el aporte hipercalórico que acaba de ingerir-, hasta el forzudo que arrastra, mediante cadenas ajustadas a su cuello, un jeep de 5 toneladas, residiendola fortaleza por la que se ve empujado, por supuesto, en el estímulo que le produce un doble whopper sostenido por una bella señotita en una... ¡pala de obra! (¿fidelización del segmento de mercado del personal de la construcción?...)

Pienso que el final de la Historia ya ha llegado. Lamentablemente, los movimientos publicitarios de las empresas, en este caso los de las que producen y comercializan comida basura, parecen cada vez más dirigidos a neanderthales antes que a los homo sapiens que se nos presupone.

Saludos, Impresentable.

gloria harta de machistas dijo...

a mí el vídeo no me gustó y el blog que han hecho los de burger me gusta menos!!!!!!!!!!!!!!

Exagerada dijo...

No podría hablar de este asunto mejor que mi impresentable querido. Un mordisco de realidad con todo su jugo. Esto sí que satisface mi paladar.
Mi admiración y un beso de los buenos.

Anónimo dijo...

Sabía que tendrías que decir algo al respecto...

Despues de haberlo visto unas cuantas veces, porque lo ponen mientras veo la tele, no porque me lo ponga yo a lo sado-maso una y otra vez, pensé, si de verdad comen esto los hombres de hoy en día, las mujeres vamos de culo... porque si ya de por sí te cuesta que un tio sea un caballero y te lleve a cenar como está mandao a un sitio elegante, y ya no hablo de que pague la cuenta si quiere llevarte despues a la cama... ahora empiezan a llevarme a hamburgueserías y a comer fast-food de los cojones, en el 2007 voy a tener que hacerme más pajas que un mono en celo... y terminar la noche en la cocina para poder cenar como toda una mujer...

En fin, que me alegro que haya tios que no piense que comer asi es cosa de hombres... alguna que otra me ahorraré no?

Un besazo, Alycia

Anónimo dijo...

Por cierto decirle al chico que no sabe de donde salen pollos tan grandes que no es una sola pieza de carne la que hay insertada en los rollos del kebap (que sí, que se escribe así) que es que son filetes puestos encima uno de otros y sinceramente, que prefiero mil veces esa comida que cualquier otra de comida rápida, es mucho más natural, de la calidad de la carne de los mismos no hablo, porque ni guarra... pero he de decir que están buenos, son razonablemente comestibles y se ven sus hojitas de lechuga y sus cositas... (que no me acuerdo de todso ingredientes que lleva un kebap...

Un besazo, Alycia

el_Vania dijo...

Al parecer, según leo ahora en la prensa, Sanidad pide la retirada de la campaña del doble whopper...
Según parece, incumplen los compromisos de código de autorregulación que esta cadena firmó en su día en el marco de la Estrategia Sanitaria contra la Obesidad.
En fin... nada ha cambiado desde los tiempos de la españa en blanco y negro, cuando alguien se pasa de la raya, el amigo censor empieza a trabajar! Pero en esta ocasión, yo lo veo bien.

Irene dijo...

Vengo de otro blog de ver el mismo anuncio (como no veo la tv no lo había visto aún)y la verdad, me ha dado mucho asco. ¡Qué patéticos los de las multinacionales de comida rápida! Ahora parodian hasta a sus propios consumidores. Me estoy planteando hacerme vegetariana.
Saludos, south y amigos

Miriam G. dijo...

A mi la publicidad me resbala, intento educar a mi hija para que a ella le resbale también. No veo que ninguna otra posibilidad a mi alcance.

Me ha encnatado esta entrada, jamás me hubiese imaginado gordo a un publicista son todos tan, tan, tan...

Un beso, Miriam G.

Southmac dijo...

Miriam, desgraciadamente la publicidad sólo nos resbala hasta cierto punto. Es una cuestión educativa. Los colegios que enseñan a los niños, públicos o privados, tienen esa asignatura invisible y omnipresente. La publicidad SOMOS, así que difícilmente podrá resbalarnos.
Por otra parte, no te engañes. La mayoría de los publicistas son gordos sebosos con costras de caspa en el cuero cabelludo. Lo demás es, precisamente, pura publicidad.

Irene, la verdad es que ya no hace falta ver la tele, y esa es una buena noticia. Yo también llegué a este vídeo de rebote. En efecto, la parodia es total. No se trata de captar consumidores oligofrénicos sino que dan por sentado que todo el espectro ES oligofrénico. Saludos de alguien que nunca se ha planteado ser vegeta.

Vania, los Estados no deben entrometerse en los hábitos de la gente. Los Estados deben ser laicos y garantizar la vivienda y el trabajo dignos. Los Estados deben evitar cualquier discriminación. Bueno, ya sabes. En esto el Estado es lo de menos. Se trata de un problema más bien estético. El problema NO es la obesidad sino el anuncio en sí. El anuncio triunfante en sí. Frente a eso no necesitamos Estados, sino activismo. No necesitamos consignas, sino consciencia.

Alycia anónima, será un placer invitarte a un Kebab de puta madre como paso previo a fornicarte inmisericordemente. Si jugamos a los esteotipos hagámoslo a muerte... y sonriendo.

Exagerada, mi reino por un té tranquilo debatiendo todo esto y alguna otra cosa más. Lo llaman sinceridad.

Gloria, gracias por tu comentario. He visto el blog en cuestión y, joder, la vomitera se ha adueñado de mí. Por suerte no hay comentarios. POR SUERTE NO HAY DEMASIADOS ENLACES A ESE SITIO PATÉTICO. BUENO, QUIZÁ SEA BUENO QUE LA GENTE LO VEA Y SE SIENTA IDENTIFICADA Y HAMBRIENTA DE TERNERA MARCHITA.

Saludos anónimos al anónimo.

Vania, lo gracioso de estos anuncios es que carecen de ironía. Se trata de captar roles. De penetrar en el subconscientepara joder bien profundo. Yo también he tenido experiencias parecidas, en el pasado, y sin necesidad de potarlo todo te aseguro que mi organismo me estuvo jodiendo unos días gracias a la estupenda ternera 99% pura que ofrecen en sus vallas publicitarias.

Ajamuk, no tiene nada que ver una hamburguesa de BAR con esas COSAS que dan en los garitos del anuncio y6 similares. No tiene nada que ver un PEPITO de ternera con una CAGADITA DE KING, para ser más exactos.
En cuanto a los Kebab, bueno, estás equivocado. No es un bloque único de carne, sino una acumulación de filetes de cordero supuestamente procesada correctamente. Esa es la materia prima. Luego está el acompañamiento que quieras darle. Personalmente no pondría la mano en el fuego por lo que hay ahí, pero sí que es cierto que no me joden la salud como las hamburguesas del tío SAM.

Cordera, a veces el arte se resume en una noche rara con vodka y whisky y música y terror. Es cierto que algunas posturas pueden dañar la médula del deseo, pero también es verdad que hay actitudes, y aptitudes, que remedan el marrón para convertirlo en un delicioso vértigo justo antes de caer insonsciente.
¿Lo repetiría?
Por supuesto. Lo repetiría más, mejor, más duro y mucho más fuerte. Sobre todo mucho más fuerte.

Orayo dijo...

¿Pólemico porque? Es solo un anuncio mas, mal doblado, sin gracia, casposo y risible.

Ni burger king, ni mcdonalds ni su puta madre.

Southmac dijo...

Oratú, polémico porque estos caballeros anuncian un alimento que en dosis masivas resulta tan tóxico para el organismo como los denostados cigarrillos. Polémico porque incita a la garrulería y a la comida rápida en un país donde hasta hace bien poco sabíamos comer de puta madre.
Por lo demás yo también me cago en todas esas cadenas.

shere dijo...

Cada vez que lo veo, a medida que la urticaria invade mi cuerpo, se me plantea la cuestión de si tal vez, sólo tal vez, cabría la posibilidad de que el publicista ideológo se esté choteando de lo que parece proclamar el anuncio...

¿O es que tal vez soy demasiado confiada a la hora de presuponer inteligencia en quienes llegan a ciertos sitios?

shere dijo...

Juraría que puse la tarjeta de visita.

Shere dijo...

Vale, pues de esa manera no sale. Perdón por la redundancia.

Southmac dijo...

Por suerte, y con varios días de diferencia, veo tu presentación y, sí, coincido. Se trata de reírse de nosotros. El problema es que muchos, realmente, se ríen.