
El ritmo lo marcaba el reloj de la cocina. Un tictac inquietante y progresivo. Un corazón demasiado acelerado en su ansiedad por la total ausencia de sentido y expectativa. El ritmo lo marcaba el eco de ese reloj multiplicado por mil paredes cerámicas. Baldosas alicatadas con una considerable capa de grasa y dejadez. El ritmo lo marcaba tu ausencia porque cada segundo parecía una jodida década de odio y abatimiento. Porque cada puto segundo era un cántico a la muerte.
Estabas tan bonita en mitad de aquella cocina, arroz salpicando peligrosas proyecciones de materia hirviente hacia tu rostro asombrado. Estabas tan bonita en aquella cocina, cigarro sensualmente encendido en tus labios, levemente pirada por el vino, las pastillas y esa sensación de no tocar el suelo. Eras el sueño de cualquier romántico con ansia de destrucción. De MDA. Mutua destrucción asegurada. Preciosa en tu discurso sobre la felicidad, que no existe, la magia, que es escribir y componerte, y la longaniza de carne pura, que sí existe.
Esta estúpida vida era el reloj de la cocina lanzado en su infernal carrera mientras le quedase algo de pila. Nos parecíamos a los relojes de cocina. Algunos andaban retrasados, otros vivían ya en el siglo XXII y la mayoría intentábamos mantener cierto equilibrio entre puntualidad y sueño. Entre cordura y posibilidades creativas. Estábamos jodidos, y todo era muy raro, pero eso no detendría ni el tiempo ni la medida de nuestras paranoias. Además, las mejores cosas ocurrían entre las paredes de la cocina. Era el espacio neutro y nutricio. La tregua para cualquier pelea o el comienzo de los más salvajes polvos con las manos harinadas, o sobre la lavadora centrifugándonos el alma.
La pistola que compré al tipo del rastro brillaba perfecta sobre mi mesa de escribir, beber y recordarte. Era un pedazo de metal bruñido y un punto cruel. Era la posibilidad de justicia y venganza. El poder de una detonación más allá de estúpidas leyes y prejuicios morales. El oeste americano y las estepas rusas. Medio planeta muriéndose de hambre y el otro medio disfrutando de su opulencia, ambas situaciones con el mínimo común denominador de haber sido logradas a sangre y fuego. Mi pistola era como mi polla, el símbolo de una realidad de poder más allá de trascendencias, buenismos y filosofías hippies de mierda. Mi polla y mi pistola eran violencia en estado puro. Violencia y amor. Holocausto y reconstrucción. Una jodida bomba nuclear en pleno Madrid de los Austrias, y la tranquilidad de las verdes praderas asoladas.
Estabas tan bonita a cuatro patas sobre aquel sofá Ikea aguardando el merecido castigo. Disfrutando con el juego retórico consistente en la interacción entre alguien dominando a otro que desea esa dominación como vehículo hacia el éxtasis. Estabas tan bonita mientras la música más diabólica que hubieras imaginado sonaba a todo trapo por el equipo de música conectado al disco de un terabyte. Preciosas tus nalgas temblorosas ante los embates de mi correa de cuero y los acordes secos y precisos de la melodía que había compuesto para celebrar un martes 13 de belleza infernal. Bonita al relamerte con tu lengua de puta aguardando el momento adecuado para encender mi ira. Bonita, dilatada y húmeda en tus kilómetros de sexualidad detonando el click que me lanzaría hacia la total asimilación de tu coño, tu cordura y tu existencia.
Sin embargo, en la noche de mediados de mayo algo sonaba a tragedia. Las ausencias acumuladas. El dolor por lo que se tuvo y no duró demasiado tiempo. El ansia por ser, crear y no morir antes de tiempo. La necesidad de transmitir información genética de mi piel a tu piel, bella espalda de ninfa rociada de espeso semen impresentable. La belleza de tu boca abierta sobre mi boca, sobre mi polla, sobre el cañón de mi pistola. Siempre dudando sobre la conveniencia de pulsar el botón de off en el momento justo, antes de que fuera demasiado tarde. Siempre vacilando entre posibilidad y derrota. Entre esperanza o desesperación. Entre todo y nada, antes de que fuera demasiado tarde...
El ritmo lo marcaba el reloj de la cocina. Nadie creía en nadie, pero había cierta unidad universal que nos hermanaría por siempre. El disparo ocurrió un instante después de ejercer la suficiente presión con el dedo índice sobre el gatillo. Una oleada de luz invadió la habitación y el mundo. Un eclipse de luna. Una tormenta abortada en descargas eléctricas. La posibilidad de esa isla desierta en la que ocultarnos hasta aniquilarnos.
Ahora no importa demasiado saber si los sesos desparramados por la pared de la cocina son los tuyos o los míos. Ambos sabemos que mereció la pena.
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Sonido: Decadencia (Southmac, el impresentable en pleno ataque épico)
Imagen: Herr Buchta



11 Comentarios:
Bestia y colojudo como la vida misma.
Encantado de llegar tu rincón, aunque algo mareado todavía.
Lo de los sesos, en la cocina... ¿No serian más bien de cordero y que te estabas preparando una de sesos a la romana?
Joder, a eso le llamo yo una experiencia VISCERAL.
Grande South...
Por cierto, vaya foto GROTESCA (sí, con mayúsculas) que ilustra la historia, copón...!
Salud/OS!
Pues a mí me encanta la foto, y la punta de la pollina polluda del amigo ¿qué rosita no?. Parece una piruletilla...
ñam ñam
Un beso South
bárbaro
Gracias por los consejos informáticos ;)
Buen relato.
Salu2
Aspirante, siempre es un placer hablar de informática, esa cosa fría y siniestra, jaja. Gracias, amigo.
E.s.d.v, me gusta que te guste y que seas tan lacónica en tus comentarios. Buena señal.
Noviembre, a mí también me parece una foto bastante intensa. Me encanta tu descripción del capullo del amigo. Jaja, la piruletita, diosmío. De todos modos prefiero el culo convenientemente azotado de la misteriosa dama.
Vania, lo visceral y lo grotesco suelen ir de la mano, aunque la foto no me parecería especialmente grotesca si no fuera por los jodidos leotardos que me llevan, jajaja
Jordi, quizá fueran sesos de animal en un final feliz, pero hace tiempo que no como sesos de animal, demasiados peligros.
Trelles, gracias, hombre, yo también estoy algo mareado todavía.
joderr te superas cada día, te admiro, no quiero un hijo tuyo porque no puedo tenerlo
estoy imposibilitado genéticamente
xd
Sea, sky, dust, no jodas, tío, jajajaj
"Eras el sueño de cualquier romántico con ansia de destrucción."
Cada uno de nosotros representa al mundo entero pero sólo cree en sí mismo. REP. Realidad en estado puro ;).
Después de tanto tiempo me doy cuenta de que no te había respondido, en fin. Una pena, porque tus palabras son ciertas y las comparto totalmente.
Un abrazo para ti.
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