18.5.08

La fugacidad de la vida



La fugacidad de la vida se parecía al vértigo del orgasmo que crece entre tus piernas y las mías. Lo bueno solía ser breve, y lo malo, eterno. Quizá ahí se sustentasen la mayoría de las religiones. Estratégicos análisis de la naturaleza humana, naturaleza de carne, diseñados para controlar masas de enardecidos mortales deseosos de disfrutar lo más posible del escaso lapso de existencia restante. Patrañas, en cualquier caso.

La fugacidad de la vida tenía mucho que ver con la lubricación de tu coño en las tibias noches de este mayo tormentoso y estético. Hasta el cementerio parecía más verde de lo habitual desde la loma sur. Los muertos sonreían en sus nichos y sepulturas. Los vivos apurábamos el trago y el beso. También tanteábamos a nuestra amante intentando contemplar de un modo positivo el fragmento de devenir que vendría a continuación, aunque la mayor gloria fuera seguir en pie un rato más.

La fugacidad de la vida también tenía nombre de eyaculación. Esos segundos mágicos de propulsión nuclear hacia el vértigo de un infinito, llamémosle acantilado, llamémosle salto desde el quinto piso, llamémosle penetración e inundación de tus entrañas de zorra mágica. Vida y muerte danzando al compás de pulsaciones más o menos arrítmicas. Vida y muerte deseándote tocada por una corona de rosas negras.

La fugacidad de la vida también se mostraba en las apasionadas peleas entre amantes. A veces por cuestiones estúpidas. A veces por cuestiones drásticas. La ira y el egoísmo de cada uno de los dos copulantes luchando a muerte desde terminales remotos. Agriado el vino, agostado el campo, congelada la noche. Abrasadas las expectativas por un rayo justiciero de cruda realidad. La irracionalidad de los humanos solía alcanzar su cénit una vez degustado el sabor del sexo. Una vez superadas las mieles de la posibilidad.

La fugacidad de la vida podía resumirse en un tema de 5 minutos. Pianos crecientes acompasados por un bajo eléctrico y continuo. El eco de una guitarra acústica acunada por baterías superpuestas. Una melodía melancólica y a la vez gloriosa. Una melodía triste, pero a la vez triunfante. La resignación mezclada con la gloria. El terror aunado con la esperanza. La estupidez hecha vibración aérea, intangible pero poderosa como las guitarras eléctricas inyectándonos su sabiduría directamente en el cerebro.

La fugacidad de la vida era una pesadilla recurrente en los momentos bajos, en los tristes atardeceres de domingo añorando la caricia de tu lengua contra mi glande. En los brumosos anocheceres de silencio y ebriedad recordando el contacto de mi lengua contra tu piel de porcelana lúbrica. En las lágrimas disueltas en éxtasis sexual. En las lágrimas alteradas por el torrente de semen. En las lágrimas diluidas en la lluvia que jamás volveríamos a compartir.

En las lágrimas.

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Sonido: Agonía (Nuevo tema de Southmac, el Impresentable, en exclusiva para todos vosotros - o para los que os molestéis en darle al enlace -)

13 Comentarios:

E.S.D.V dijo...

Lo bueno solía ser breve, y lo malo, eterno.....
me quedo con esto porque es lo que, ahora mismo, siento.

Southmac dijo...

Nada como compartir sensaciones, E.s.d.v

Cél.. dijo...

Tienes razón, en la fugacidad de la vida pensamos cuando estamos bajos de moral. Es malo darte cuenta de ciertas cosas sobre todo de la fugacidad de la vida. Esa jodida zorra.

Xiren dijo...

A veces es mejor vivir a toda hostia, a ver si todo acaba antes de darnos cuenta de que el fin era en efecto inexorable.
Eso menos que lamentar y esa receta de Alprazolam que se ahorra el médico.

VANESSA dijo...

Yo me quedo con esta:

La fugacidad de la vida era una pesadilla recurrente en los momentos bajos...

el_Vania dijo...

Pero la vida tiene que ser buena y larga, cojones... es la excepción que debe abolir la falacia de "lo bueno si breve..."
Salgamos de una vez por todas del estado mental que ellos llaman "valle de lágrimas".
Salgamos para no regresar...
Salud/OS!

Anónimo dijo...

La fugacidad de la vida se nos olvida a menudo, una pena porque recordándola todo es más intenso.
Violeta.

eva dijo...

¿Cómo lo haces? Tienes una nueva admiradora...

Enfermera De Guardia dijo...

La fugacidad de la vida, la eterna preocupación de los insaciables...
Enhorabuena por tu nuevo tema "Agonía".

tale dijo...

carpe diem impresentable.

Southmac dijo...

Tale, efectivamente, ese es el mensaje.

Gracias, enfermera. Es cierto que si vives intensamente todo puede parecer (aún) más fugaz.

Eva, ¿cómo hago el qué? jaja

Violeta, es algo que debería estar presente en los programas escolares. Aprovecha cada segundo.

Vania, por supuesto que debiera ser buena y larga (la vida), pero como al hablar de duración vital nos basamos en parámetros aleatorios mejor centrémonos en disfrutar el siguiente segundo de pura realidad.

Vanessa, tienes buen gusto.

Xiren, así me gusta, pisando el acelerador a fondo.

Cél, me alegra ver que no soy el único (al que le pasa) que piensa así.

Inma Luna dijo...

Cada día paso por encima de una placa que hay en el suelo de la calle. Cuenta parte de la historia de la ciudad pero, caminado, sólo tengo tiempo de leer una frase, la última frase de la placa. Dice: la vida, en general, es corta. Me gusta que el suelo que piso me lo recuerde cada día. Tú también me sigues gustando.

Southmac dijo...

Inma luna, jja, sí, sí, sí. Eso es. La vida, EN GENERAL, es corta. A veces actuamos como si nos la sudase, pero es una de esas certezas.
Tu también me sigues gustando, por cierto.