23.6.08

Intensidad docente



El día amaneció resplandeciente de sol y odio. No había grandes motivos para seguir vivo, pero resultaba voluptuoso el hecho de sentir el corazón podrido latiendo dentro. Juan saltó de la cama en un arrebato suicida de irresponsabilidad. La gente real no podía levantarse como en los anuncios de la tele. Su columna vertebral crujió por doce sitios y a punto estuvo de cagarse encima por la traumática pirueta. Juan estaba jodido, y eso que la noche anterior apenas había bebido. Una erección fruto de la acumulación de orina y el último sueño sadomasoquista le hizo consciente de su poder mesiánico. El dolor era tan saludable como efímero.

Al subir la persiana sufrió tres contracturas, pero el rayo de sol que abrasó sus retinas, cegándole temporalmente, le hizo recordar lo vivísimo que estaba y la exquisita estupidez que consiste en levantarse cada día. Los pájaros cantaban. Hacía calor y olía levemente a gasolina. La ciudad de Madrid le mostraba un nuevo día. Juan estaba decidido a hacerse con armamento nuclear en el mercado negro. Había que volar toda esa acumulación de mierda. Que sólo quedasen el sol y las ruinas y un búnker con algunas amantes de excelentes cuerpos y coeficientes intelectuales. Ningún hombre. Los hombres son totalmente gilipollas. Sólo mujeres. Odaliscas capaces de formularte la teoría de la relatividad general al ritmo de una obertura sinfónica (masturbándote con la mano libre al mismo tiempo).

Juan se dirigió al baño para vaciarse de residuos orgánicos y duchar su abotargado cuerpo aún semiinconsciente. Los vecinos gritaban y se maldecían a través de los conductos de ventilación. Putos vecinos. Había una zorra que cantaba emulando a los anormales de los programas de anormales buscando la fama anormal. Los de al lado estaban a hostias de buena mañana. Sus críos lloraban y berreaban. Era precioso el amor de las familias modernas basado en reproducir el arquetipo mamífero hasta la puta saciedad. Era delicioso escuchar sus pequeñas miserias y sentir con total claridad las lágrimas de la adolescente del sexto, y los pedos del viejo del bajo derecha. Los cuartos de baño con sus conductos de ventilación, siempre fascinantes, siempre humanos.

Juan se secó mal y salió al pasillo. Aquello era vida en estado puro. Consiguió llegar hasta la cocina y se hizo un té solo negrísimo. Aquello era teína en estado puro. Juan pudo sentir el flujo inmortal y caliente bajando por la garganta. Aniquilaría Madrid en ese domingo de mierda. No quedarían ni las putas moléculas del banco y la iglesia. No quedaría nada más que armonía y obliteración. Una bandada de sucias palomas revoloteó cerca de su ventana. El rifle estaba sin munición, así que no podía practicar tiro al blanco. De todos modos habría fallado. Estaba poco concentrado.

Mientras el té de Juan empezaba a hacer efecto una mezcla de moco y nicotina dotó a su voz de registros espectaculares. Por eso puso la radio y empezó a improvisar melodías con los titulares del día. La política era buena para improvisar canciones apasionadas. Todos esos gilipollas analfabetos e hijos de puta gobernando y oponiéndose al gobierno. Toda esa morralla humana decidiendo sobre el precio del pan y la leche. Y la gasolina. Juan entonó un aria desgarrada, esputada, cuya letra decía algo así como El fríiiiio saludo de Ansarrrr, frío, frío, oh, sí, el fríiiiio saludo de Ánsar, y así hasta el infinito. Aquello sonaba bastante mejor que la jodida Amy Winehouse con su drogado soul apestando a cerrado.

Juan estaba mareado por el esfuerzo, lo que le hizo encender el primero del día para evitar que llegase excesivo oxígeno a sus pensamientos. La polla ya no estaba dura. Lo de antes era sólo meada y restos de sueño. No le apetecía empezar el día con una paja. Eso le dejaría más jodido de lo que ya estaba. Era mejor dosificar las cosas buenas de la vida, además había que aniquilar Madrid. Eran sólo las dos del medio día, la hora del desayuno. Quedaba aún mucha jornada por delante. Juan decidió apagar la radio de un manotazo. No decía más que tonterías, y ya se había cansado de su improvisado blues. Había que vestirse. Había que salir a conquistar las calles. A ver todas esas putas semidesnudas por el bochornoso calor. La primavera lluviosa había sido un espejismo. Ahora sí que La Mancha mostraba su esencia. 36 a la sombra y subiendo. Sequedad absoluta del aire. La sensación de tener una rana atravesada en la garganta. Todo perfecto. Todo OK.

En el ascensor coincidió con el vecino de al lado. Tras reventarle la cabeza se sintió mucho mejor. Algunas gotas de sangre salpicaron al espejo de la caja que subía y bajaba. La sangre era necesaria, purificadora. No había mucho más que sangre en el mundo. Había que cuidar la sangre. Había que cultivarla. En la calle todo seguía como siempre. Los árboles verdes, el asfalto gris y las mierdas de perro marrones sembrando la acera de obstáculos. Antes de exterminar Madrid habría que acabar con toda esa pandilla de mamones que sacaban a cagar a sus perritos por la calle. Había que hacerles comer la mierda de sus putos perritos de mierda. Había que educarlos, eso era. Educación, ahí estaba la clave. La madre del cordero.

Juan había tenido una revelación. Tan sólo se trataba de ejercer la docencia hasta sus últimas consecuencias. La INTENSIDAD DOCENTE resolvería todos sus problemas. Los del resto del planeta se la sudaban por completo.

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Sonido: Die Walkure - Der Ring des Nibelungen / La Valquiria - El Anillo de los Nibelungos - Richard Wagner (Fragmento del tercer acto) / Dirige Georg Solti, Filarmónica de Viena, 1965 (Probablemente la mejor interpretación de todos los tiempos)


14 Comentarios:

mala dijo...

Probemos a exterminar a los putos cabrones de mierda que abandonan a los perritos. Habría mucha menos basura con la que tropezar.

dieguito brigante dijo...

jodido hijo de puta

Lucía F. Segura dijo...

Gracias a tí por pasarte por el blog.

Un placer

César dijo...

Menudo competidor le ha salido a Jostar!
Muy adecuada la música. Sir George [Solti, of course] es un genio. A diferencia de Von Karajan -que me disculpen sus fans-, sabe ser espectacular sin evocar en el ritmo de algunas marchas militares.

el_Vania dijo...

Lo malo es que los burócratas lo apartarían al final... como al Señor Fargas en Family Guy.
Salud/OS!

The sea, the sky, the dust dijo...

Este Juan mola. Un tipo con cojones. Lo único es que yo de él me hubiera hecho la paja matutina.

chin dijo...

"Jostar" es un nombre que me atrapaba, me cautiva.

Y a esos repartidores de mierda de perro.. ...akí les meten unas multas de cojones y se ha solucionado un poco pero no nos vendría mal un "juanito" noctámbulo :)

Por cierto, he "asesinado" un mosquito. Pero ha sido en defensa propia ;)

Siempre Ino dijo...

estoy tan alegre que no me sale apoyar la candidatura a joder a los putos cabrones :-)

Southmac dijo...

Ino, dame un poco de tu felicidad y yo te compensaré con un poco de mi ira. Quizá seamos felices por siempre :P

Chin, Jostar es un ente intermitente. Las tareas de Jostar son titánicas, de ahí que no salga a pasear con demasiada frecuencia. Para esta aventura nos basta un Juan de estar por casa. Un juan de esos que matan mosquitos al ritmo de una ópera de Wagner.

Sea, sky, dust, sí, todo depende del día y, sobre todo, de la noche que hayas pasado. Una paja matutina después de ciertas noches puede ser mortal. Demasiada sangre por todas partes.

Vania, quien sabe, a lo mejor lo nombraban presidente del consejo de administración. A ciertos niveles sólo quedan psicópatas.

César, es que Solti es mucho Solti. A mí me traumatizaron de pequeño desde el estereo de casa, jaja. Es una suerte que la red permita recuperar maravillas por el precio de la conexión dsl.
Jostar se llevaría bien con Juan, sin duda, pero Juan es demasiado moderado. Machacarle el cráneo al vecino en el ascensor es lo más normal que puede ocurrir en una de estas colmenas habitacionales.

Lucía, nada como coincidir por las esferas vacías de la red.

Dieguito, no sabía que tuviera un hermano. Tenemos que celebrarlo.

Mala, en el barrio donde vivo no hay ni un solo perro abandonado. Todos los que he visto cagando la acera iban con su dueño feliz y satisfecho de amor animal. También es cierto que algunos recogen la mierda de sus perritos con un guante de plástico, pero no son mayoría. No odies a los perros abandonados. Ellos no tienen tiempo para cagar en las aceras. Las ratas viven en el descampado y son una buena caza.

Siempre Ino dijo...

Tus palabras son una señal... tu no lo sabes pero acabas de describir mi pensamiento actual...
Gracias! ;-)

Leonor dijo...

Detesto a los escuincles, gatos y perros y la gente en general...no se tal vez Juan podría ser el armagedòn del que tanto se habla...pero con una arma de fuego... no creo, seria mejor que esa garraspera con mocos mutara en un virus malévolo y destructor y en lugar de disparar solo les estornudara encima o les escupiera o ambas cosas… Nada como los microbichos en poder… si señor!!!!... no podría venir a mi mexicles después de acabar con todo Madrid?.
ajajaja educar a la gente a escupitajos ...genial.

Folken dijo...

Todo perfecto. Todo OK

Sara dijo...

¡¡Joder!!. ¡Cuánto hacía que no oía esto!!. ¿No me digas que no es enorme?
¡¡Genial!!

Southmac dijo...

Sara, lo es. Es realmente brutal.

Folken, jaja, sí, eso mismo.

Leonor, yo también creo en las armas de destrucción masiva, pero no podemos despreciar el poder del individuo...

Ino, entonces... entonces ¡somos almas gemelas!!!!!! Esto suena de puta madre. Jaja.