18.7.08

Érase una vez



Érase una vez un blogger que lanzó un órdago a todas sus lectoras. Érase una vez un blogger que también tenía lectores, aunque de ellos sólo aprehendiera ese tipo de gloria literaria y asexual. Érase una actitud que no tenía nada de personal. Ellas eran luminosas y suaves. Ellas eran una pandilla de vírgenes e hijas de puta ungidas por la sabiduría que imprime el ansia de poder. Ellas eran estupendas. Ellos eran una pandilla de cabestros. Los quería mucho a todos. Eran su público.

Érase una vez un blogger de éxito que apenas tenía visitas. Un blogger conocido al que no conocía ni dios. Los suplementos culturales de los periódicos eran algo asqueroso. Los suplementos de tendencias tan sólo merecían el exterminio total, sin concesiones. Érase una vez un blogger al que se la sudaba todo mucho más que a ti. Un blogger en tiempos de crisis existencial. Traicionado, jodido, ignorado. Un ser humano al que habían engañado del modo más cruel e insoportable. Una jodida víctima que en tiempos fue verdugo.

Érase una vez la historia de un suicidio. La historia de un odio capaz de devorarse a sí mismo. Érase una vez cierta determinación. El instinto de supervivencia aplastando a las cucarachas más allá de cualquier nivel de contaminación radioactiva. Érase una vez un tipo con un par de cojones grandes, entes acuosos basculando en su limbo de genitalidad externa. Érase una vez alguien que no querrías como cuñado, o como suegro. Alguien a quien habrías matado si fuera tu padre.

Hacedme experimentar, les dijo el blogger a sus lectoras. Hacedme vivir, pues de escritor no tengo un carajo. Pues necesito el pulso de vuestra carne para poder seguir ideando maldades y metáforas sangrientas. Pues si no bebo de vuestro coño jamás alcanzaré la gloria iluminada. ¡Hacedme orgasmar, jodidas putas!, bramó el blogger en mitad de la noche.

Así fue como conoció a la princesita encantada. La dama que habría de fertilizar su vía creativa. El ente de amor y perversión capaz de hacerle reaccionar. Así fue como cayó en sus garras, dulces garras de ninfa ilustrada en el punto justo de cocción. Así fue como, entre orgasmo y orgasmo, escribió sus mejores páginas. Su material más perdurable. También consiguió suscitar el menor grado de vergüenza ajena hasta el extremo de ser reconocido y finalmente impreso en los vertederos de la prensa cultural.

Pero, oh, destino, oh, desgracia, oh, Fortuna imperatrix mundi, un buen día nuestro blogger amaneció sin pelotas. La labor había sido totalmente limpia, sin más evisceración de la necesaria. Su saco escrotal apareció seccionado y suturado con maestría y profesionalidad. La musa enfermera había desaparecido justo cuando el dolor regresaba como un puto tsunami testicular. La ausencia de pelotas puede llegar a ser la peor de las certezas, especialmente cuando se revela como verdad incuestionable.

Ya no volvió a escribir. Ya no volvió a amar. Ya no volvió a ponerse hasta el culo de vino bramando obscenidades a las jóvenes hetairas de la noche. Tampoco volvió a ser persona hasta el día en que vislumbró a su ejecutora en el afterhours más chabacano y chicharrero de la ciudad. Aquella puta estaba tratando de conseguir los cojones de otro blogger de éxito inexistente.

Érase una vez un blogger que pilló las pinzas del hielo al camarero y arrancó con ellas los ojos de la zorra que le había mutilado los cojones. Érase una vez la historia de una venganza. El placer de las decisiones frías a destiempo. La nostalgia de esa revancha que todos añoramos aunque aún no haya tenido lugar la afrenta. Érase una historia sobre el único equilibrio verdadero: el equilibrio de la sangre.

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Sonido: Les Djinns (Djuma Soundsystem)

9 Comentarios:

el_Vania dijo...

Está claro que la venganza es un plato que se saborea frío... pero es que vengarse con unas pinzas de hielo, me parece de lo más paradójico, cruel y exquisito que se le podía ocurrir.
Salud/OS!

El Hombre de la Pústula dijo...

Créame que es mejor así, impresentable. Mis propias gónadas hace ya tiempo que se desecaron y cayeron como fruta podrida, más o menos a la vez que renegué de ese bulo venido del frío que otros llaman amor. Tardé algo más en librarme del vacío putrefacto que deja en el pecho, pero fue abrirme el capó y cambiarme el corazón por el carburador de mi viejo forfiesta y oye, como la seda.

Saludos!

elshowdefusa dijo...

Por un momento pensé que te conocía, pero no. Te había confundido con uno que sí tiene pelotas. No muy grandes, pero pelotas al fin y al cabo.

Noviembre dijo...

Jajajajajajajaja!! Endeluego...

Leonor dijo...

ah venganzas sangrientas...siiiiiiiiiiii..eso es bello!!!!!

Siempre Ino dijo...

eso te pasa x irte con cualquiera :-)
lo que me gustaría saber es por qué ella te arrancó las pelotas... eso no tiene historia?

Southmac dijo...

Ino, yo nunca me voy con cualquiera, otra cosa es que toque la psicópata de turno. En cuanto a tu pregunta, joder, no lo tengo claro. Ella pudo cortarLE (yo aún conservo las mías, por suerte) las pelotas por muchas razones. Las chicas a veces sois jodidamente raras. Jodidamente fascinantes, y, por satanás, eso NO significa que me gusten las potenciales castradoras, NO, joder, NO.

Leonor, lo dicho, superando mi psicopatía y sintiendo placer en ello. Eres un lujo, jaja

Noviembre, si es que últimamente sólo escribo sátiras, no sé qué cojones me pasa, o que no cojones me pasa, jaja

Fusa, si tenía cojones pequeñitos sin duda me estabas confundiendo. Jaja.

Pustuloso, sé perfectamente de lo que hablas y casi podría suscribirlo. Pero prefiero algo multivalvular de gasolina, para que no suene a sonajero.

Vania, es que algunas lecturas me hicieron daño de pequeño. Aún recuerdo aquella extraordinaria Historia del ojo, de Bataille, jugando en plan surrealista con la simbología del ojo, del ojete, del globo ocular, del cojón de toro, de la vulva femenina follada por ese cojón sangriento recién acabada la corrida (de toros). No, no estoy loco, estoy hablando de ese libro.

César dijo...

Érase una vez un blogger que pilló las pinzas del hielo al camarero y arrancó con ellas los ojos de la zorra que le había mutilado los cojones ... Eres un genio, továrish ... Tengo agujetas en el estómago de tanta risa.

Southmac dijo...

César, jaja, desconozco el punto de genialidad, pero hay veces que yo mismo me descojono a medida que lo escribo, jaja