
El tipo había comprobado que los cambios de estación le sentaban fatal. Nada que ver con la melancolía propia del final del verano. Nada que ver con la experiencia mórbida de esos cuerpos desnudos boca abajo en una cama recién amanecida. No. Nada de poesías ni de incómodos catarros de entretiempo. Hostia, no. Él no pillaba un constipado desde hacía dos años. Se trataba de algo más preocupante. Una especie de angustia vital. ¿El eco de futuras desgracias acechando tras cada latido cardíaco? ¿Revelaciones místicas a la hora del té? ¿Pura paranoia?
Ops, otra extrasístole, se dijo el tipo al apurar su trago. En fin, el mundo es bello porque funciona a base de contrapuntos. La amargura sólo es un conjunto de factores químicos porque vivir no deja de ser puro azar biológico encaminado al fracaso. Así se perpetuaba la maquinaria, y así encendió otro Camel mientras el reloj de pared daba las dos de la madrugada con dos siniestros tañidos. Sin cucús. Los vecinos pasaban de su recién nacido mientras la noche se convertía en un llanto de animal moribundo.
El tipo era escéptico. No le acababan de convencer las películas que nos vendían el rollo contemporáneo. Nada de metafísicas, a no ser que aparecieran cuando los cuerpos se vuelven locos y follan con intensidad. Nada de existencias más allá de la muerte. Nada de mitos sobre lo bien que se realiza uno currando 10 horas diarias mientras el constructor analfabeto erige ciudades en páramos y vuela en jet privado. No, joder, cuando no crees en nada la cosa va más allá de poses agnósticas. Cuando no crees en nada te vuelves un poco integrista, un poco terrorista de ti mismo.
El tipo era rudo. No solía cogérsela con papel de fumar. El hecho de tener una personalidad sensible no significaba que tuviera escrúpulos a la hora de cagarse en todos los dioses sin perder la compostura. Ya sabes, hay dos tipos de personas, las que sufren y las que no. A algunas chicas eso no les gustaba. ¿Tienes que ser tan basto?, solían decir. ¿Tienes que tomarte los telediarios como algo personal?, continuaban. ¿Realmente odias a todo el mundo?, añadían justo antes de empezar a tocar los cojones de un modo mucho más literal y gratificante.
Pero no había nada que hacer. El tipo era íntegro en un sentido totalmente diferente al tradicional. Su integridad era una forma de ser. Algo así como esa cualidad física que tienen las piedras cuando caen y deciden quedarse quietas durante mucho tiempo expresando su desacuerdo con el mundo. ¡Clonck!, gritaban las piedras abandonadas a su suerte. Clonck. El tipo era sólido pero a la vez podía resquebrajarse en cualquier momento. Era duro, pero podía llorar de rabia y asco y puta ternura y placer embriagador. Al tipo le gustaba sobreadjetivar más que nada por tocar los cojones.
No había mucho futuro para los tipos como él. Las estaciones seguirían sucediéndose. Los cementerios continuarían abarrotados. No existía esperanza más allá de esas noches alteradas, voces amigas al otro lado divagando sobre lo humano y lo sobrehumano. Voces cálidas especulando sobre lo que podía hacerse y lo que se quería hacer. Voces sensuales goteando posibilidad sobre lo que hay y lo que quizá llegase a haber.
A veces el deseo se materializaba en forma de palabras. A veces el silencio era algo de lo que poder prescindir durante la eternidad acotada por el siguiente orgasmo.
A veces eras todo y a veces no eras nada. Por eso me ponías tanto.
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Sonido: Stolzes Herz (Lacrimosa)



7 Comentarios:
Todo o nada. Si es que todo se reduce a eso. Por mucho que intenten vendernos los grises...
En esta mierda de mundo vorágine, bruto y bizarro, todo y nada es igual, querido amigo.
Y así los días corren como caballos salvajes por las colinas...
Salud/OS!
Pues un tipo como cualquier otro pero creyéndose especial por ser el contrapunto, rebelde y tuneado de sí mismo.
Violeta.
Yo cuando me enamoro me tiro al suelo y pataleo. Y así es imposible que nadie te tome en serio.
no quiero un amor que me tire al suelo. Quiero volar en sus alas.
Qué bueno. Dime con qué diablo has pactado para escribir así.
Ya sé que siempre dices que todo es ficción, pero me ha sonado todo tan auténtico, tan autobiográfico, tan acorde con el impresentable...
Un lametón de pantera.
Pantera, nah, sólo es un tipo que conozco ;)
Jaume, hace años lo intenté con el Señor de lo Oscuro, pero luego me hice agnóstico. No sé. Son cosas que surgen de las tripas.
Beatriz, yo sí te tomaría en serio ahí, pataleando. Lo de volar puede ser peligroso.
Violeta, ojalá tuvieras razón. Pero no. No la tienes. Por fortuna todavía queda gente íntegra a la manera sólida de las piedras. Clonk. Pero, claro, es difícil de asumir.
Vania, los días corren como locos y nosotros arrastrados por ellos, como en el lejano oeste cuando ataban a alguien a un caballo y dejaban que el animalillo lo arrastrase durante unos cuantos kilómetros, jaja
Teresa, quizá tengas razón. No sé, no sé. Hay muchos matices de gris que pueden valerme.
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