
No sé nada de ti desde la última luna llena. Desapareciste en el mapa después de las copas, los besos y las humedades. Desapareciste sin dejar rastro. Hay un vacío en mi mente. Hay un vacío en mi corazón testicular. Es extraño. Hacía tiempo que no sentía apego por ningún ser vivo. Hacía tiempo que la máquina había anidado en mi alma de robot. Es bueno dejarse llevar por el vértigo de los circuitos. Por la velocidad del terabyte. Es bueno deshumanizarse en espirales de creatividad y humo. Los resultados suelen ser gratificantes porque el sufrimiento deja de medirse en términos de dolor. Tan sólo te recalientas más o menos, según el esfuerzo exigido, según la temperatura ambiente y la calidad de tus ventiladores.
El caso es que no te veo desde la última luna llena. Es inquietante. Recuerdo con nitidez muchos detalles de la velada. Cena a base de pijadas en bar de pijadas de cena. Vinos, muchos. Copas, las justas. Hectáreas de tabaco y un par de porros. Es como si hubiera ocurrido ayer. Recuerdo el brillo de tus ojos peligrosos devolviéndome la mirada multiplicada por mil. Recuerdo el contorno de tus tetitas flotando por el éter de mi calentura constante. Y el sabor de ese parque al anochecer. Oscuridad, ovejas descarriadas y la hierba recién cortada, húmeda, pinchándonos la carne.
Luego hay un paréntesis. Todo se vuelve confuso como en un sueño. Luego ocurre algo que intenté narrar en mi diario del mes de agosto. Es curioso lo que pasó con ese material. Hubo más audiencia que en junio y julios juntos. En agosto, hostia. En el mes de las vacaciones. Debió de ser el poder de las novelas por entregas, o que la gente realmente se aburre mucho. Bueno, el caso es que aquella noche tuve un sueño de destrucción felina. Yo era un animal, como recordarás. Una bestia salvaje sedienta de sangre. El placer llegaba al saciarme oníricamente. El terror se hizo real al verme reflejado en el espejo del baño tras despertar de la pesadilla. Rostro blanquecino recorrido por el sudor frío. Labios manchados de sangre coagulada. Joder, vaya punto para los amantes del psicoanálisis.
Pero no he vuelto a verte. Tus amigas no saben dónde cojones te has metido. A veces solías putear por los garitos que hay cerca de El Loto Desflorado, pero los clientes habituales también te han perdido la pista. Me duele que hayas desaparecido antes de llegar a conocerte de verdad. Antes de empaparme a fondo de todas tus contradicciones. Me jode mucho volver a experimentar aquello de las oportunidades perdidas. Ni siquiera llegamos a ponernos psicópatas con el otro. Ni siquiera llegué a darte por el culo en un arrebato de puro amor poético.
Esta tarde he estado paseando por el parque de las Cruces. El tiempo estaba revuelto. Nubes amenazadoras bajando desde la sierra. Viento del noreste rolando a norte puro. Humedad, de nuevo la humedad. Esta tarde he sentido un estremecimiento al pasar junto al parterre que hay cerca del auditorio que nunca se usa. La melancolía me ha atrapado el hígado de repente. He tenido ganas de llorar junto a las ramas rotas de un arbusto con extrañas manchas oscuras en su base. Sangre coagulada, me ha dicho una voz interna. Eso tiene que ser sangre coagulada.
Luego he regresado a casa con una sensación de pérdida casi insoportable. Todo muy triste. Todo muy preotoñal. Todo se ha vuelto muy jodido ahora que ya tengo la certeza de que no volveré a verte, al menos con vida.
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Sonido: Sarabande (Georg Freidrich Handel)



10 Comentarios:
Siempre puedes revisitar momentos y sensaciones acumuladas en las pocas neuronas sanas que nos deben quedar...
Evocar, no es lo mismo, pero puede reconfortar. Es como una droga que si se consume en abuso deriva en paranoia o esquizofrenia...
Salud/OS!
mierda, me pasó el domingo lo mismo y sigo sin saber cómo salir de esta... otra vez.
Al personaje: maldito, puto otoño. Cuando las hojas caen junto con nuestras almas. Jodido otoño que cierra puertas y entierra deseos con sabor a sangre fresca...
Al escritor: mierda de otoño. Con sus cambios de temperatura, sus cuestas de septiembre y sus coleccionables y fascículos. Pero seguro que hay algo bueno en todo ello...Cual Yin Yang.
Besos,
Pasa que se la comio un jodido lobohombreratacucarachamutanteimpresentable pero muy muy impresentable… no sabias!!!...
Yo lo vi...recuerdo que yo vestía una caperuza roja y cantaba muy alegre una rola que decía "soy caperucita roja, una linda meretriz, voy a ver a mi abuelita pues temo que enfermo, le llevo pastel, rico pan y miel y unas galletitas que le hice yo"
Sigues sobrao de Patricias?
Némesis
Qué pena, ya no podrás a-pegarte más a la que te cargaste. Ay!(suspiro), que el impresentable se ha enamorado... que sí, que ya lo sé, que me repito más que el ajo ;-)))
Besos felinos, de animal a animal.
La sangre coagulada causa ese efecto desgarrador de pérdida no recuperable.
Cúrate pronto de esa sensación.
Un beso preotoñal.
Enfermera, se trata de sensaciones atemporales. Supongo que todos las hemos experimentado alguna vez, quizá por eso me gusta escribir sobre ellas. Sobre ella, la que ya no está.
Pantera, y yo también me repito en los esquemas y en las respuestas, pero es normal. Somos seres cíclicos y rituales. Amor, desamor... meras reacciones químicas que diferirán en sus consecuencias según el ADN que hayamos heredado. (Y el estado mental correspondiente a la época del año en que ficción y realidad bailen su danza de ¿destrucción?)
Némesis, yo casi nunca ando sobrado de nada. Hay sensaciones que apetece experimentar una y otra vez. Hay texturas, hay sabores, hay descargas eléctricas altamente adictivas.
Una lástima que tu otro comentario fuera tan cañero, personal, y también que calificaras como zorra a esa conocida escritora. Me habría gustado publicarlo pero no tengo dinero para abogados.
Un beso.
Joder, Leonor, tienes más peligro que todas mis pesadillas juntas, y conste que te lo sigo cariñosamente.
Saya, bonito comentario de opuestos-complementarios, solo que a mí el otoño jamás me parecerá puto o maldito. Quizá sus personajes, sus azares desastrosos o esas catástrofes agazapadas, pero el otoño como estación siempre ha sido, y será, mi estación favorita. (Bueno, también esa primera parte de la primavera en la que los culos florecen como las flores en las paradas de autobús).
Ermo, no sabes cómo te comprendo, hermano ;)
Vania, me encanta asociar evocación con paranoia, jajaj. Sin duda el peligro está ahí, si no que se lo digan a esos viejos que viven de recuerdos, o a esos jóvenes que viven de futuros ficticios que jamás ocurrirán.
Alegría!
mmm....
tendré que seguir leyendo para ver si eres ficción o un puto loco... o quizá un poquito de los dos...pero por ahora me gusta lo que leo.
Sofía, acabo de leer tu primer post y me parece perfecto sentirme observado por ti.
Un afectuoso saludo.
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