
Es como la fiebre avisando de ese catarro incubado, de esa gripe que quizá provenga de un cerdo que se folló a un pájaro. Es como la tristeza en las estaciones de tránsito, cuando duelen las muelas, cuando florecen las alergias. Es como la premonición de una catástrofe o un golpe de suerte. La mezcla difusa entre euforia y depresión. La adrenalina subiendo sin detonante cierto. Es como cuando eras pequeño y el llanto surgía con tanta facilidad como el terror, o la descontrolada orina de las pesadillas. Es como cuando eras adolescente y no sabías si venerarte o cortarte el cuello. Si integrarte o cortarles el cuello.
Supongo que la primavera tiene algo que ver. Todos esos pólenes flotando como si a los ángeles inexistentes se les hubiera caído su imposible vello púbico, con el único fin de blanquear de alérgenos todos nuestros parques y plazas. Temperaturas oscilando entre el bochorno y la helada. Lluvias esporádicas. Tormentas no tan violentas como las del verano, aunque lo suficientemente interesantes. Pájaros piando como si les aplicaran electrodos. Cucos, los primeros cucos, e infinidad de insectos deseosos de infectarnos con su veneno y su tontería. Hay muchos factores que pueden tener que ver en mi estado actual, y no puedo olvidar a las cariñosamente llamadas zorras.
Zorras con breves ropas. Zorras de 18 a 25, ó 35, flotando por las avenidas de la vida. Zorritas, aún imposibles de tocar por imperativo legal, y zorronas, tocables, desmesuradas en su sensualidad al eclosionar como las amapolas cuando arden de deseo en la polinización. Abejitas, soy un abejorro. Un obrero fecundador que será asesinado una vez propagada la especie. Soy el débil macho que sucumbirá ante la felonía reproductiva de las reinas de la colmena, de las aristócratas del hormiguero. Porque la democracia es posible. Porque la igualdad es la clave de todo, porque, joder, todas sois zorras y todos somos zánganos más o menos musculados, más o menos iluminados por la dialéctica. Zánganos ofrecidos como vírgenes en el altar del sacrificio. Todos somos iguales siempre que nos organicen por género, no lo dudes.
Me siento raro últimamente. Vivo en una de las ciudades más grandes (y sucias) de Europa. Vivo en Madrid. Tengo trabajo ocasional, como buen exponente de una generación demasiado cualificada, y sobrevivo con cierta alegría entre sonidos y letras. Entre borracheras y polvos épicos. Debería estar satisfecho siempre que no pensase demasiado en ese futuro que no existe. Debería haber asumido que el único futuro aceptable es el presente que se sucede ahora mismo, dedos a toda hostia sobre un teclado blanco y negro, sobre un teclado de aluminio gris que ni es blanco ni negro. Debería haber madurado algo en más de 30 años de existencia, aunque menos de 40. Cuando cumpla 40 me cortaré el cuello. Es un buen plan de futuro. Mejor que una hipoteca. Mejor que los esquimales abandonando a sus viejos a la gula de los osos polares. Mejor que la no eutanasia en los hospitales ultraderechistas de esta comunidad autónoma. Pero, por suerte, aún falta tiempo para los 40. Aún hay vida y ésta debe ser aprovechada hasta la extenuación, como si cada día fuera el último. Pensándolo fríamente, quizá me corte el cuello mejor a los 50.
Desde luego, es como una especie de fiebre. Creo que ya he pasado la gripe del pájaro que se folló a un cerdo. Estuve jodido unos días, justo en mitad de la paranoia, y tenía todos los síntomas. Creo que nos han mentido. Que el agente infeccioso ha recorrido el planeta y el nivel de alerta vírica se salió de la escala hace rato. Por suerte, no era ni Ébola, ni Marburg. Por suerte el experimento sólo trataba de medir difusión a gran escala, no mortalidad. Por suerte, el tipo que diseñó esto no es el mismo que diseñó el Sida. O sí, solo que más viejo y comedido. Ahora estoy bien. Estoy pletórico, pero sigo sintiendo esa fiebre latente, ese calor en los músculos, como invitando a la acción. Esa efervescencia en el centro de los cojones...
Porque el diagnóstico, amigos, me temo que es claro. Joder, a todos puede pasarnos en algún momento de nuestras vidas, por muy realizados que estemos en todos los sentidos. Por mucho que nos creamos a salvo de las banales afecciones de las masas borregueras. No necesito ni loqueros ni matasanos. No necesito opiniones de otros licenciados mucho más analfabetos que yo. Lo tengo claro porque está claro. Lo que me pasa, amigos, amigas, animales, nubes de tormenta, es que estoy salido. Estoy totalmente salido y es una situación que se me escapa de las manos, que me produce los mayores sufrimientos y los peores padecimientos. Estoy salido, es bueno reconocerlo. Estoy salido y llevo salido como mínimo un mes.
- ¿Pero tú follas?, me pregunta mi amigo Ramón.
- Joder, sí, tío. Follar nunca ha sido un problema.
- Ya, ya, eso decimos todos.
- No, hostia, en serio. A veces no follo porque puede llegar a ser aburrido según con quién.
- Te entiendo. Yo a veces me canso de metérsela al gato o a la sandía calentita a base de microondas.
- No, no, no me refiero a eso, joder. Yo suelo follar con tías, con seres humanos hembra. Gameto femenino. Chochos, coños, diosas, putas, madres, abuelas, etc.
- Entonces te quejas de vicio, cabrón.
- No, no me quejo. Tan sólo estoy salido, me siento salido y no sé por qué.
- Pero, a ver, ¿qué síntomas tienes?
- Si he llegado a la conclusión de que estoy salido ha sido, entre otras cosas, por la incapacidad de satisfacer al 100% la pulsión sexual que anida por todo mi cuerpo, sección mi polla.
- Tío, estás peor de lo que creía.
Ramón tiene razón. Siempre he sido un ser masturbable y masturbador. Me la pelo con regularidad desde que empecé a hacerlo, hace la hostia de años, y nunca he parado por satisfactorias que fueran mis interrelaciones con ellas. Digamos que he vertido litros y más litros. Bañeras. Piscinas de semen en el altar del placer por el placer, sin ansia reproductiva ni necesidad de trascendencia, ya que toda trascendencia parte de un complejo de inferioridad, del reconocimiento de la propia inanidad que no comprende el sentido de la vida. Entonces, como animales asustados, la única opción es huir hacia delante. Crear más vida. Engendrar malas copias de nosotros mismos a las que poder humillar y golpear, física o psíquicamente. Así funciona el mundo desde siempre. Así hemos ido generando generaciones de tarados conservadores acostumbrados a tenerlo todo, jodiendo mientras tanto a los que CASI habíamos aprendido a tenerlo todo.
Pero me voy del tema, como suele pasarme, porque soy un ente disperso y encantador. Estaba contándoos que estoy preocupado porque estoy salido. Que suelo follar, suelo masturbarme, suelo querer, amar. Suelen amarme, al menos de vez en cuando, lo cual da una buena media subjetiva, pero sigo salido, que no es un sentimiento emocional sino totalmente físico. Que no es una tara psíquica sino un ansia de placer carnal absoluto, tendente a desear casi hasta la extenuación.
Soy exagerado, claro. Esto es ficción, por supuesto. Pero quiero exponer la teoría que lleva rondándome por la cabeza varios días. A ver, seres amables, fieles. Personas realizadas en sus parejas. Chicas y chicos que me escribís anónimos diciéndome que follar es lo de menos, que no importa tanto. Que lo que vale son los pequeños detalles, los boletines de noticias y los Simpson (Cuando Padre de familia (Family guy) le da un trillón de vueltas). A ver, hijos míos, hijas mías, hermanas, dejad que me acerque a vosotras. Dejad que os cuente mi tara, mi dolor, mi ansia, mi tormento y mi poesía.
Dejad que os describa mi polla venosa, gruesa, grande, dura. Es curioso, recuerdo el despertar de mi sexualidad asociado a la incómoda sensación de empalmarme en clase. En clase de ciencias naturales. En clase de lengua. En clase de inglés. En primaria, joder. Aquellos maravillosos años. Juliana recitando la lección y el profesor mirándole las tetas y yo también empalmado. Empalmado por el terror a salir al estrado si se me ordenaba hacerlo. Hostia, hostia. Con el descubrimiento de la masturbación empecé a controlar los empalmes incontrolables. No es lo mismo empalmarte con los cojones llenos que con los cojones vacíos. No es lo mismo. Y así hasta la fecha.
Pero desde hace como un mes está volviendo a ocurrirme, esta vez en el curro. Ya no existe la inquietud de salir a la pizarra, pero es incómodo. Esa presión dolorosa de la polla multiplicando su tamaño bajo los vaqueros. Sí, curro en vaqueros, y es un curro cualificado. No te asustes. Llevo tiempo contando que no soy gay, que no me gustan ni el fútbol ni los trajes baratos. Pero, joder, sigo masturbándome cada noche. Follo con cierta frecuencia pese a no tener una relación realmente estable. No me siento insatisfecho sexualmente, os lo juro. Ahora mismo no estoy empalmado, aunque, hostia, podría ocurrir en cualquier momento. Algo en el aire me pone, me pone de una manera que no puedo controlar. Ya no es una cuestión de cojones llenos o vacíos. Ya no es un enamoramiento. Estoy yendo en contra del flujo natural que con la edad te lleva a pasar del sexo, y luego a pudrirte en un cementerio. Cada vez estoy más cachondo, más caliente, más excitable. Cada vez necesito más sentir un cuerpo entre mis manos a cualquier hora del día o de la noche. Sereno, borracho, con resaca o sin ella. Con gripe o saludable. Muerto de sueño, o despierto como una piedra milenaria.
Y es que estoy salido. Estoy salido y escribo esto como parte del proceso de asimilación. Creo que debemos asumir nuestros problemas y nuestras alegrías. No limitarnos a verlos pasar como si lloviera. Creo en la consciencia total. En eso que os contaba antes de experimentar cada minuto como si fuera el último. Hasta hace un mes creí haber logrado un cierto equilibrio en cuando a la proporción entre masturbación diaria, a veces 3, y folladas semanales, a veces quincenales, a veces, como las pajas, también diarias. Creí no tener problemas en el campo sexual, asunque sí en todos los demás. Creí haber matado a un fantasma.
Pero no, el sexo sigue estándo ahí y ha resurgido más fuerte que nunca. Hay estalactitas de semen seco en mi habitación, porque al número creciente de orgasmos se une una creciente potencia eyaculadora. Una rigidez cada vez más impresionante en la dureza de esta polla que se excita sola y cuando le viene en gana. Es como una resurrección sin haber habido muerte. Es como una extrapolación, como una multiplicación de potencialidades hacia el infinito.
Nunca me he considerado superdotado en nada, pero jamás imaginé ser capaz de eyacular toda esa leche caliente en todas direcciones. Jamás imaginé que llegaría a suponer un problema estar en los bares, ver los culitos flotantes, y empezar a empalmar, empezar a contraer y relajar la polla creciente, un dos, un dos, respirando hondo, queriendo abarcarlo todo y parar a un tiempo. Anhelando las texturas, la sangre de las venas que animan a esos culitos flotantes. El sabor de sus labios de fresa, piña, naranja y melocotón.
Y tener que bajarme los pantalones para acomodar mi polla sobre la barra, y masturbarme a golpe de poder y música, a golpe de sentimiento y poesía, atónitos los ojos de las zorras, atónitas sus vulvas, atónitos el resto de los cabestros. Mi polla superando materia, experiencia y existencia, elevándose a la enésima potencia. Mi polla inundando de carne palpitante el bar, de pulsión con necesidad de expulsión. Mi polla arqueándose hacia arriba en el paroxismo previo a la riada de leche blanca y pura. Y, al rato, el tsunami de semen llevándose pequeñas poblaciones por delante. Satisfaciendo por fin mi ansia de placer, mi ansia de destrucción, mi picor existencial. Transmitiéndoos a ti y a todas las que desconozco el secreto de la vida. La revelación que ningún pretendiente serio os haría en una noche tan íntima y especial como esta.
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Sonido: This is hardcore (Pulp)



28 Comentarios:
No puedo estar más de acuerdo contigo. Tengo pareja, y los que dicen que lo importante no es el sexo, no pueden ser más hipócritas (puritanos, tal vez?). El sexo lo es todo. Es la esencia misma de que el hombre y la mujer estén unidos, y es el origen de nuestra existencia animal.
Somos bichos cuyo principal objetivo es aparearse. El que no lo vea así, debería dejar de mirar para otro lado.
Joder! Felicidades salido! No por estarlo, que es algo muy tuyoo, por como lo cuentas, por tu claridad, tu forma, tu expresión..Me quito el sombrero!...y las bragasssssss!!!!
jajajaja acojonante, me ha encantado leerte. Por cierto, una opinión sincera de una de esas zorrillas que ya se acercan a los cuarenta: uuuf acojona cumplirlos, pero no te cortes el cuello, mejor déjalo para los 50, ya te iré informando. Por ahora se está de puta madre, mi mejor época, yo ahora es cuando estoy mas salida que nunca, debe ser por la serenidad y sutil armonia con la que te tomas la vida, todo ordenado ya. Y ahora soy yo la que me desordenoooooo jejejeje.
Un beso impresentable.
¿Qué hay de malo, aparte de incomodidad y por lo general inoportunidad, en estar más salido que el mango de un cazo?
yo creo q tu exudas, transpiras, exhalas, vomitas y lloras testosterona...
en cualquier momento llega la calvicie plena...ahi analiza si debes cortar tu cuello...mientras dejalo en su lugar :)
Dicen que cuanto más se masturba, menos se folla; pero claro... eso es lo que dicen algunos, que igual follan poco y se masturban menos.
Me da la tentación de hablar más de la cuenta, pero no, no es mi blog, ni mi polla puede compararse a tal instrumento expuesto, Aunque según dicen algunos, eso es como todo, que a más uso más tamaño; lo que no deja de ser lógico. Después de todo, creo que solo se parecen en lo inopinado de sus reacciones. Ahora aquí, ahora allá sin motivo aparente. Porque, la verdad... ¿qué demonios piensa el órgano ese cuando se levanta mientras hablas con un cliente, a todas luces insensible a tu alma, de sexo parecido al tuyo y con más granos que un adolescente viruloso?
Y luego... aparece aquella chachi de muerte que hace días que le pusiste el ojo y lo que la ley te permite encima, y el susodicho parece que esté de vacaciones, huelga de celo o vete a saber qué.
Curiosa forma de explicarlo. Pero en algunas cosas me siento identificada. Ni la edad ni nada, cuando llega el ansia, llega. A algunas personas nos aumenta con el tiempo, y no sabemos por qué. Pero ocurre. Digan lo que digan, el sexo sí es muy importante.
Muchos besos.
Jajajajajajajaja!!! Veo que la primavera te está sentando muy bien... o muy mal, según cómo se mire, yo diría que muy bien, pero no sé cómo llevas la incomodidad del tema. Muchas veces al leerte tengo la sensación de que la edad es algo que te preocupa mucho, normal por otra parte. Te aseguro que la vida no se termina a los 40 años, la vida da muchas sorpresas, y algunas incluso son buenas.
Felicidades por tus cinco años de bloguero, y que cumplas otros cinco, por lo menos.
Besos felinos.
Desde luego, la sinceridad y el sexo son sumamente importantes.
El texto fluye, fluye, fluye...
No sé, te imagino riéndote a carcajadas mientras surfeas lárgamente sobre la cresta de la ola.
Hinchar las hipérboles sin que se te vayan de las manos... que grande.
Saludos.
Jaume, sí, la verdad es que me divierto bastante desbarrando sobre casi cualquier cosa, jaja. Gracias, hombre.
Miriam, estoy de acuerdo con esa frase. Ahora bien, no confundamos sinceridad con ficción literaria ;)
Pantera, no sé, mi personaje está jodido, yo no soy ese personaje al 100%, así que acepto tus vivencias, pero la edad no suele obsesionarme gran cosa. Luego está el tema de las relaciones humanas. Ahí sí que le doy importancia a la edad, sobre todo a la mental, pero eso es lógico, claro.
Selene, sí, los mecanismos de los cuerpos humanos son complejos y sofisticados. Si tengo algo en común con el tipo que narra la historia en primera persona es ese fuego interior que lejos de decaer, aumenta con el paso del tiempo.
Pau, no s´, también coincido con el tipo del relato en haber sido siempre muy masturbador, con o sin pareja estable. No creo que haya una relación directa, o en todo caso sí, pero proporcional: a más masturbación, más y mejor sexo compartido.
Eso que cuentas tiene más connotaciones mentales que físicas. El gatillazo existe, y suele ser mental casi siempre.
Suliet, no me preocupa quedarme calvo, es algo determinado por la genética en un 90% de los casos. En ese sentido, tengo buenos antepasados, pero, vamos, que no sería el fin del mundo. Lo demás que cuentas sí que es cierto, especialmente en contextos como este, literarios.
Folken, nada en absoluto. Más bien al contrario. La idea del texto es que ese deseo salvaje es todo un motor de vida.
Mágica, hum, el tipo de mo relato deja caer que se cortará el cuello mejor a los 50. Yo ni siquiera he pensado en esa posibilidad, al menos de momento. Si hay buena salud y deseo, ¿por qué morir? Otra cosa será que acabemos follando debajo de un puente, junto a la chabola. Pero ni aun entonces. Tendría que estar muy jodido, sobre todo físicamente, para hcer algo así. Espero que falten muchos años.
Javier, comparto tu reflexión. El sexo es un motor de vida, y el que lo niegue, o está muerto, o no tiene sangre en las venas.
Un saludo.
Es extraño pero al leer me han dado unas ganas locas de follarte. Igual lo de estar salido se contagia
Qué bien lo has explicado!!
Conozco esa obsesión, el no sentirme nunca saciada por completo, pensar en sexo en los momentos más inadecuados, el deseo instalado entre mis piernas perennemente.
Y los que dicen que el sexo no es tan importante, debe ser que aún no han descubierto lo que es el buen sexo.
Mi teoría es que salidos/as hay muchos pero pocos que se atrevan a reconocerlo ante otros o ante sí mismos incluso.
Besos.
No dejo de mover la cabeza. Asiento. Asiento. Estas salido, caliente, perro, cachondo, excitado…estas duro, erecto, vertical, inmenso. Y follas. Y te masturbas. Y sigues salido…
Y bien…
Y el problema ¿cual es?
Pensar en ti, así, lleno de tu zumo aprisionándote los cojones, rebosante de semen y de substancia agolpandose en las venas de tu polla hace que me tiemble el pulso y se eleve mi presión cardiaca. Boom boom. Ahí afuera hay pura vida. Esperando. Reventando.
Tela.
Un peazo de beso (la madre que te parió)
Ouh, no, no confundo la ficción con la realidad...
Espero que tampoco pase eso con mi blog.
"estalactitas de semen seco en mi habitación" con esta frase me he descojonao! XD
está bien reconocer que uno/a está salido/a. es normal.
y a mi me gusta sentirme así de vez en cuando. me siento viva.
qué desfase!!
te has salido con esta
la salida soy yo...
un dedo diario previene el cancer... o sea los beneficios del Orgasme...je
hay bares donde te permiten correr sobre la barra...
uno está en Berlin...
Imposible no sentir lo que Vd. describe al leer sus líneas. Creo que no me importa demasiado que eso sea estar salida: es placentero.
No te cansas de vender tu polla siempre de la misma manera una y otra vez?
No te cabrees es sólo una crítica constructiva cielo
eresunserencantador, no lo veo así. No creo que esté vendiendo pollas. Tan sólo invento historias en las que puede haber un componente más o menos duro y venoso de realidad.
Dedalus, comparto tu opinión. Sobre todo es una sensación placentera, o más que eso, precursora de un placer potencial (y por ello mucho más interesante). Es una forma de sugestión caliente, materia prima de los buenos orgasmos.
Poem, estás equivocada. Los dedos no previenen el cáncer. Es la ingestión de semen. Ah, también el esparcimiento.
No conozco ese bar, pero deduzco que habrá que entrar con escafandra.
Latitadealmendras, jajaja, no veas, mi casa es ya como las cuevas de Nerja :P
Sí, a mí también me g usta estar salido, pero no acabo de encajar al 100% con el tío del relato, jaja
Miriam, lo imagino, pero nunca está de más recordarlo. De todas formas me gusta la gente que desea como tú lo haces en algunos de tus escritos.
Maldita Inocencia, tu comentario me ha puesto bastante caliente. Lo del zumo de cojones en ebullición es la hostia, y más con el calor que está empezando a hacer en este martes interminable.
Te lo curras, boom, boom, y mi corazón también se acelera, o mejor dicho, late más fuerte, más solemne, como bombeando todo ese fluido caliente que no tiene ningún problema en ser vertido en los receptáculos que la casualidad disponga.
un beso
Te susurraré, todavía nos falta mucha naturalidad con respecto al sexo en este país. Hay mucha gente que parece sentirse incómoda al hablar de cosas tan naturales como excitación, abrasamiento por el deseo y orgasmos a gritos, o mordiendo la almohada para no despertar a los vecinos. O mejor, que se despierten y se jodan (también),jajaja
Me alegra que te identifiques con mis castas palabras.
Berenice, pues no te reprimas. Si me gustas seré fácil.
Un cordial saludo.
Llevo un rato riéndome. Escribes realmente bien, y bien divertido.
Te regalo una carcajada.
Mei, creo que hay que tomarse las cosas con humor. Me gusta tu carcajada.
dicen que mal de muchos, consuelo de tontos... Pero soy boba, que le vamos a hacer...
Un crack como siempre.
felicidades por estos cinco años de buena lectura, (no recuerdo los años que hace que te sigo, pero sí que fue el primer blog que leí y sigo leyendo)...
Hala, ya está bien de halagos, a cascarla y a disfrutarlo
Muaks
A lo mejor cuando llegues a los 40, querido impresentable, dejas de hacerte tantas preguntas y te sientes tan feliz y contento con tus gustitos.
vuelvo a tu blog porque me intriga las opiniones de tus fans...
me fascina.
soy una cotilla intelectual...
síi, el deseo salvaje como motor de vida
como rotor de la vitalidad
tu masculinidad causa furor
me gusta tu meneo
te puedes menear
con mi mirada
caléntadose
en tu mano...
¿Has pensado en hacerte gigoló? Selectivo, claro.
Matarías dos pájaros de un tiro (guiño).
Aspirante, ¿quién te dice que no lo sea ya? ejem...
Poem, a mí me pasa lo mismo. Aquí y en otras páginas, suelo empezar por los comentarios, y luego ya me meto en el texto...
Inma, a lo mejor...
Golfa, gracias por tu felicitación sincera. Eso, a cascarla y a disfrutar :P
Me pasa exactamente lo mismo k a ti pero en mujer. Podríamos ponernos de acuerdo, si es que esto es posible. http://kilometrica.blogspot.com
Kilométrica, nada más sencillo: diarioimpresentable@gmail.com
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