
1.
- Investiguémonos, me susurraste en aquella tarde de alerta naranja por calor. Quiero utilizarte. Deseo que me utilices. Entre nosotros no debe haber nada prohibido. Necesito satisfacer todas mis perversiones y que tú hagas lo mismo. Te utilizaré para correrme, así que deberás utilizarme para correrte porque tu placer también será el mío.
- Me parece perfecto, respondí sintiendo un calor muy superior a los 35 grados de la calle invadiéndome desde dentro, como si me hubieran metido en un microondas.
(Quizá estallase allí mismo y te pringases de mis vísceras calientes como muestra de atracción extrema. Me gustaba especialmente la ausencia de prohibición. La gente solía poner demasiadas trabas en lo tocante a experimentar placer. La mejor muestra de entrega y confianza en el otro era decirle abiertamente que nada estaba prohibido).
- Te voy a tocar como nadie te ha tocado nunca. Voy a descubrir lo más profundo de tus entrañas mientras recorro cada centímetro de tu piel.
- Y yo voy a hacer lo mismo contigo, niña. No estoy seguro de haber conocido a nadie como tú en todo el tiempo que llevo haciendo el pavo por la superficie de la Tierra. Es como si fuésemos planetas al borde del colapso generando explosiones termonucleares, creando estrellas de saludable vicio, de placer nunca experimentado.
- Me gustas. Me gustas mucho.
- Tú a mí también. Me gustas de la hostia. Esto es la hostia.
2.
Hay algo dramático en tu cuerpo desnudo, piel perlada de microscópicas gotas de sudor. Hay algo de trágico en las líneas que te definen, ofrecida, como capturando los últimos rayos de sol de la tarde. Algo perfecto y solemne. Hay algo religioso en el sentido de las primeras congregaciones de fieles asustados por el poder del rayo y la tormenta. Hay algo delicioso en contemplar la curvatura de tu columna vertebral, finalizada en ese delicioso par de nalgas que me dispongo a profanar.
Como el ser humano es raro por definición y suele ansiar lo que no tiene, y perder la concentración cuando lo tiene delante, decido que lo que más excita del cuadro son tus ojos. Al estar en posición de decúbito prono, cara levemente ladeada mirándome fijo, descubro que mis retinas bailan entre tu sexo, carne dulce y caliente, y tus ojos. Esos ojos profundos, enigmáticos y obscenos. Esos ojos que confieren expresión a tu atractivo rostro dudando entre el desafío y cierta forma de sumisión.
Nunca dejará de asombrarme la capacidad de atracción que posee cada cuerpo. Al igual que las huellas dactilares, no hay dos configuraciones físicas iguales. Todos estamos dotados de algo único, algo irrepetible consecuencia de una serie de taras y aciertos genéticos. Lo que veo ante mí ahora mismo parece un compendio de aciertos. La belleza artística de la pose que me ofreces genera en mí una reacción enérgica, un conato de incendio en lo más profundo de mi corazón, pues soy sensible, y en mis cojones, pues soy ardiente. Te quiero por tu apariencia, pero también te quiero por todo lo que hemos hablado hace un rato. Los machitos del mundo jamás lo entenderían. Lo que me pone de ti es tu mente, pero sin la belleza que estoy viendo el grado de excitación sería sensiblemente inferior. Es como si tu raciocinio iluminase cada pulgada de tu cuerpo. Es como si la necesidad de dilatar tus zonas más erógenas implicara adentrarme en los mecanismos mentales que te hacen pensar como piensas. Que te hacen ser encantadora, perturbadora y peligrosa.
No soy un fantasma. Mi polla está en la parte alta de las medias basadas en diámetro y longitud. Mi polla está también especialmente conectada a mi cerebro. La gente suele tener problemas de motivación, de sobre-excitación. Problemas de autoestima. No sé. Supongo que me siento cómodo conmigo mismo sin caer en estúpidos endiosamientos. Supongo que me ha fallado mucha gente pero siempre he tenido ese fondo de resistencia, ese lugar al que regresar para superar los grandes bajones. Mi polla se pone terriblemente dura asistiendo al espectáculo de tu sexo-rostro-alma contemplándome desde sus tres bocas. Mi polla es un pensamiento kantiano o una poesía de Salinas (Pedro) cuando se enamoró perdidamente de aquella estudiante... Mi polla desea penetrarte, conocer los misterios de tu interior, pero también quiere conversar contigo. Intercambiar conocimiento y revelaciones. Supongo que soy bastante raro. Supongo que tú también lo eres, pues la atracción fue mutua desde aquella primera consulta sobre los misterios de la caché de Google.
Cuando se consigue un ambiente así de incandescente, aunque relajado, es fácil dejarse llevar por la creatividad y plantear juegos añadidos. Coreografías. Intercambios de rol y situación. Es tentador desear el dominio y la posesión absoluta de ese ente que se insinúa lúbricamente a un metro de ti. También resulta perturbador el polo opuesto. La pasividad. Rendido ante la belleza reinante, pasar por completo de actitudes activas y dejar que tú, que ella, que la dulce zorra sea quien te folle, descubra y posea. Que sea ella quien acaricie, prepare y lubrique. Que tu lengua horade mis más secretos lugares, como la mía hizo contigo hace un rato.
El resto es una forma de danza, y lo digo yo que paso de bailecitos. El resto es una representación dinámica encaminada a conseguir un placer lo más dilatado posible. El resto puede implicar movimientos psíquicos insospechados. Quizá volvamos a etapas adolescentes de inseguridad. Quizá nos descubramos ilimitadamente obscenos. Quizá plasmemos sobre el lienzo de estas sábanas la obra maestra, líquida y hormonal, de cierta insatisfacción por fin superada.
3.
- ¿Te has parado a pensar que esta historia traspasa fronteras personales y espaciales?
- ¿Qué quieres decir?
- Joder, utilizamos la ciudad como escenario. Intuimos que ella nos es propicia aunque no pertenezcamos a su órbita. Por otra parte, apenas sabemos nada de los contextos personales del otro.
- ¿Y tú crees que hace falta saber más de la cuenta?
- Realmente, no. Y si algún día hiciera falta, me gustaría discutirlo tomando una copa lenta en el borde de alguna costa del norte. Nada como el contexto apropiado para negociar convenientemente, o para salir volando desde el acantilado.
- Te entiendo. Estás hablando de disponibilidad.
- Bueno, más bien estoy hablando de trazar un plan adaptado a los horarios disponibles, incluyendo fines de semana ocasionalmente esporádicos y kilométricos.
- En tu coche de 10 años.
- Con su motor de 120 caballos perfectamente mantenido y con aire acondicionado a tutiplén.
- Creo que estoy caliente otra vez. Quiero que me folles.
- Será un placer. Aquello de la insaciabilidad resultó cierto después de todo...
- Ya te digo.
______
Sonido: Inca steppa (Juno Reactor) - Rozando la perfección -



8 Comentarios:
"Con el aire acondicionado a tutiplén" soy atea...pero que BENDITO INVENTO... eso me hace falta a mí ahora mismo... que torramiento neuronal...sigh
Me encanta la imagen, y el párrafo de "tu sexó-rostro-alma" aaah... sí, enternecedoramente obsceno-contenido... me gusta... aunque me explique fatal :D
Demencia, joder, es que está pegándole a base de bien. Este bochorno madrileño a mí es que me mata. El coche es de los pocos sitios donde se puede respirar.
Hum, así que nos gustan los párrafos obsceno-contenidos, joder, creo que te explicas de puta madre. Gracias ;)
Dispersa, es curioso. Últimamente tengo un ánimo así como de "road movie". Pienso en personajes afines que se conocen casi por casualidad, aunque en realidad llevasen años a un par de clicks. Para que las historias tengan intensidad es necesaria esa pasión caliente, como el tiempo que estamos teniendo, y que las cosas no sean fáciles, que no vengan dadas. Los peligros de los que hablas son un aliciente, desde luego. Lo mejor de todo es esa perspectiva de mundos paralelos, o concéntricos. Siempre he sido un poco antisocial y me atrae desarrollar esa idea, de ahí que mis personajes suelan ser así de raros, así de felices si tienen la suerte de encontrarse.
¡y qué suerte tienen algunos!
Incandescente el calor que hace. Pues sí, mejor en el coche y con el aire a todo tren.
A más de 35º todo hierve, desde el cerebro hasta la punta del dedo meñique.
Dice el refranero que dios los hace y ellos se juntan, quizá por ello esos tipos tan raros siempre se encuentran.
¡Dónde diablos debes encontrar esas fotos tan raras!
(Me exclamo. No pregunto)
lo he leido varias veces. lo copiaré a mi diario... así lo leo mas veces
me he carcajeado con algunas incurrencias ingeniosas tuyas...
y es verdad para mi lo de la conversación es muy importante. casí lo que más si el sexo funciona de una forma illimitada...
beso
Me ha encantado, Southmac.
Y si, la gente tiene muchos problemas de autoestima.
un beso
Latita, es que las tormentas me ponen poético. Gracias :P
Neuros, también es bueno comprobar si la fiebre es accidental o persistente.
Poem, la idea de que parte de este diario esté en otros diarios me parece divertida.
Tengo bastante ocurrencias, sí, jajaja
Ah, de las máquinas sexuales te cansas. De las conversaciones interesantes no. Si confluyen ambas cosas puedes alucinar (aunque ya sé lo que lo sabes).
Pau, al tío que inventó el aire acondicionado habría que hacer estatuas en todos los parques. Claro que a los que lo usan sin consideración con el resto, congelándote a su antojo, habría que cortarles las manos. Como todo, puede ser un milagro o un arma :P
Lo de las fotos es pura mística. El 90% de las veces son fruto de búsquedas raras e improvisadas en google. Búsquedas sobre todo en inglés, todo hay que decirlo. El 10% restante son de enlaces interesantes que voy coleccionando.
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