8.6.09

Desconocida en la tormenta



Caminaba yo por las calles de este Madrid casi veraniego, fin del curro, agotamiento de lunes con cierto bajón anímico, cuando de repente el cielo empezó a cambiar de gris blanquecino a gris oscuro, brusco descenso de luz y temperatura. Vientos del sur, o del suroeste, arrancando ramas de árboles y levantando oleadas de polvo mezcladas con una importante tromba de agua. Caminaba yo de camino al metro, arrastrando los pasos, pensando sin pensar, cuando me vi inmerso es un puto huracán. Calado hasta los huesos en cuestión de segundos. Alucinado por el frío invadiéndolo todo. Tráfico colapsado por falta de visibilidad y pánico. No tardaron en empezar a escucharse sirenas. Un par de tejas cayeron cerca de mi. Creo que fueron ráfagas de entre 50 y 70 km/h, nada espectacular en un entorno borrascoso, pero sí en mitad de la tarde urbana. Tenía pinta de tormenta de primavera pero no escuché ni un solo trueno.

Ahora viajo en el metro al final del día. La jornada ha sido larga, dura y previsible, pero la perspectiva del siguiente puente hace que no me hunda en la miseria. El vagon va moderadamente lleno. Se nota que algunos privilegiados ya tienen jornada intensiva. No es el mogollón absoluto de las mañanas, o de las tardes a finales de mayo. Se puede respirar, aunque el aire acondicionado casi molesta. La violenta tormenta ha conseguido calarnos a más de uno. Tengo suerte. Hay un sitio libre. Me lanzo hacia él derribando por el camino a tres adolescentes y a un tipo no lo suficientemente viejo como para tener preferencia. Estoy más cansado que todos ellos. El mío es un cansancio de siglos...

Sentado en el metro, regresando a casa, disfruto del ruido ambiente. Apenas conversaciones, sobre todo el rumor de la maquinaria que nos transporta bajo tierra. Limpio los cristales empañados de mis gafas con un pañuelo de papel. Ha sido la hostia esa especie de tornado que he atravesado de mi curro al metro. Todo ese viento arrancando ramas y proyectando lluvia mezclada con barro contra mi cara. Toda esa violencia tan natural como un polvo mucho más intenso en sus prolegómenos que en el éxtasis final. No sé por qué me ha venido a la mente una canción mientras me estaba ahogando bajo la lluvia. Cuando quieras, pégame. Cuando puedas, cúrame. Utilizame. Algo así. Algo intenso y desgarrado dentro de la frialdad de una base rítmica totalmente eficaz. Buen material. Excelentes referencias.

No han pasado ni tres minutos cuando analizo mi entorno. Me gusta observar alrededor cuando voy en metro. A veces es una fuente de inspiración. A veces una especie de pesadilla gore. Siempre es interesante, aunque no estés de humor, aunque encuentres tristeza u hostilidad. Pero esta vez mis ojos no han tenido que barrer demasiada zona periférica en busca de algo interesante. Enseguida te he visto, ahí sola, mirada oscura perdida en algún lugar un poco a mi izquierda. Ahí sola, también empapada por la tormenta. Ropa ligera adherida a tu cuerpo atractivo levemente crispado por el frío. Bonita chica, pienso mientras te radiografío entera. Bonito pelo mojado. Bonitos y reveladores ojos. Bonitos labios, devorables y lujuriosos hasta decir basta. Bonitas tetas, hostia, acabo por pensar más con los cojones que con el otro cerebro.

En el intercambiador entra una avalancha de currantes castigados, como tú y como yo, sin jornada intensiva. Por suerte ninguno de ellos ha jodido mi campo visual. Por alguna razón has girado tu cara hacia la mía justo cuando el pitido de la máquina anunciaba el cierre de las puertas. Por alguna extraña razón he decidido sostenerte la mirada, no siempre estoy de humor, con ese punto a medio camino entre la excitación y el desprecio por la vida. Quizá había un poderoso gorila esperándote con la polla dura al final del recorrido. Quizá me reconocías del blog y alguna vez me había pasado contigo y ahora querías mis pelotas en bandeja de plata. En fin, soy paranoico por naturaleza, o sea, superviviente en potencia, pero no han tardado en desaparecer mis miedos cuando has sonreído. Una sonrisa preciosa ha impactado contra mi expresión serena rozando la indiferencia. Qué hostias, me has hecho sonreír. Y justo a continuación tus labios han murmurado algo. Me gusta la gente discreta en el metro, especialmente si se trata de completas desconocidas.

En la siguiente parada he decidido sentarme a tu lado. La suerte nos ha hecho un favor y la vieja que te acompañaba ha salido de allí con la agilidad de un plusmarquista. Sin pensármelo dos veces he dado el salto, arrollando esta vez a un par de críos y a tres embarazadas. Conviene que fortalezcan la musculatura pélvica viajando de pie.

- Joder, te conozco desde siempre, pero tú aún no lo sabes.
- Sí que lo sé, por eso te he sonreído.
- No podía dejar de mirarte. De alguna manera, resplandeces en medio de esta mierda de ciudad.
- Eres un exagerado. Tú también brillas, pero de un modo inverso. Emanas una oscuridad dulce.
- Nunca me habían dicho algo así.
- Hacía mucho que no estaba tan segura de estar bien con alguien.
- Vamos rápido, somos raros.
- Será que nuestra velocidad es diferente a la de los otros.
- Me gusta tu piel. (Rozo su antebrazo y percibo el estremecimiento que me transmite)
- Me gusta que me toques. Me gustaría que siguieras haciéndolo. (Ella acerca su rostro al mío mientras su boca pronuncia esas palabras con una suavidad hipnótica).
- Vaya morreo, grita un pavo en la edad del pavo.
- Cállate o recibirás, gruño al chaval apartándome por un momento de los dulces labios que beso y me besan a un tiempo.
- Sí, papá, dice el hijoputa, pero decido dejarle vivir. Estoy demasiado alucinado, demasiado poseído por la intensidad de esta desconocida.

Finalmente nos aproximamos a mi estación. Es el momento de tomar decisiones. El momento de las preguntas.

- ¿Como te llamas?, pregunto.
- Irisada, respondes preguntando a continuación, ¿y tú?
- Soy Antimonio, ya sabes, ese semimetal tan escaso y quebradizo como duro.
- ¿Me llamarás?
- Te llamaré.

Entonces guardamos los números en los móviles mientras el tren para y la vida promete ser más interesante desde mañana.

______
Sonido: Barcarole (Pat Metheny)

16 Comentarios:

NEFERTARY dijo...

Brillante.

Dame un segundo en tu instante y te teletransporto. (Eso lo digo yo si soy la prota.)

Eso sí, la música me ha rallado en exceso. Si la escuho a la vez que leo, en vez de brillante hubiera o hubiese puesto Estridente o similar...

Me gustan tus textopajas literarias esa realidad y ficción mezcladas de forma exquisita.

ya te dije que llevo tiempo pasando por este tu blog.

Guiño.

Neuroscopetrix dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Elisa dijo...

Ey! esto es un perfecto guión para un capítulo de los simpsons, en el que Milhouse y Lisa se enamoren.

Veo que las chicas te quieren más que a mi...

dispersa dijo...

La chica murmuró "te conozco".

En realidad llevaba observandolo desde hace mucho tiempo. Le fascinaba la expresión de sus ojos, esa ternura que también es salvaje.
Hay rarezas en la vida, esas que en una semana te acercan a una persona más que los últimos años.

Es bonito. Y por cierto, la música está muy acertada. Es preciosa, de verdad.

Misaoshi dijo...

Vaya, y pensar que fui testigo de algo parecido pero el chico estaba a mi lado, una rubia en frente con unas tetas enormes, la tía se le lanzó al chico...

La verdad es que la rubia me dio un poco de pena, tiene que ser duro llevar todo el trayecto intentando entrarle a alguien y no darte cuenta que está la novia (yo) al lado. Su cara de decepción y pena casi me hace llorar; de verdad alguien puede enamorarse de otro solo con mirarle...

Eso solo pasa en las películas y en tus super relatos... (dos solteros, quiero decir xD)

Un saludo!

Southmac dijo...

Misaoshi, al igual que le comentaba a alguien en el post de los que follan en la loma, bajo otra tormenta, nadie indica que los protagonistas sean solteros o que carezcan de compromisos en sus vidas. Lo más probable, dado que ambos son atractivos y jóvenes, es que sus vidas estén más o menos complicadas de un modo u otro. La magia del relato surge precisamente de esa elipsis narrativa. No tiene sentido seguir escribiendo sobre relaciones de infidelidad (no creo que exista ese concepto) o todas esas combinaciones matemáticas que tantas veces hemos visto en el cine. La magia, el punto de deseo irracional al que no pueden resistirse, surge arrebatador por encima de cualquier consideración previa. No es amor, o no sólo amor. No es sexo, o no sólo sexo. Es una combinación escasa pero no imposible de energías y actitudes.
Si tu chico hubiera pasado de ti en ese mismo instante supongo que mi relato no te habría parecido tan literario ;)

Dispersa, y supongo que él tuvo que responder algo así como "te he estado esperando tanto tiempo que no puedo creer que estés aquí".
Son curiosas esas cadenas de coincidencias que hacen posible un estallido de conocimiento casi de la nada. Tienen algo de sobrenatural, como las tormentas observadas con detenimiento tras los cristales del sur.
Pat Metheny tiene puntos muy interesantes. Este tema me gusta especialmente porque, a mí al menos, me hace evocar hasta lugares en los que no he estado jamás...

Elisa, echaba de menos tu crueldad afilada y retorcida desde una perspectiva lúdica, o pretendídamente jocosa, jajaja
Vale, aquí no estamos al nivel de otros blogs donde la parroquia se pone a parir descifrando el uso de sofisticados -ismos mientras la autora se parte el culo ;)
Ah, dependerá de la chica, que por aquí también se reparte leña de vez en cuando.

Neuras, es curioso porque en principio iba a ser un relato más sexual, pero sin embargo lo sexual queda latente. Tiene más valor erótico ese beso robado en el siempre bastardo metro que una de las ficciones sadomaso que narro de vez en cuando.
En cualquier caso, el número de cosas que pueden ocurrir entre dos seres humanos es bastante elevado y en un 90% de las veces totalmente inclasificable.

Nefertary, yo te había visto comentando en blogs ajenos, llegando a la conclusión de que más vale llevarse bien contigo, jajaja. De todas formas lamento que la música te resulte estridente. Quizá sea un problema de educación (musical) :P
Besos, y gracias por leer el material.

Ray Haller dijo...

Lo has hecho. Me has inspirado un blog nuevo. Siento como que te debo una. Si algún día necesitas que te presten un par de monedas para una chocolatina envíame un mail.

(Oh,te lo digo ahora por si lo miras. No te lo tomes a mal. No es que me hayas inspirado las entradas. Pero me has dado ganas de ponerme a escarbar en lo malas que están, bueno, la mayor parte de las cosas cuando las miras desde lejos -y una parte de mí añade que desde la perspectiva equivocada-)

Southmac dijo...

Ray, aprende a hablar y luego vuelves y me cuentas qué cojones quieres decir porque, joder, yo no soy capaz de comprenderte, tío.

Pablito dijo...

Buen post.Saludos.

Anónimo dijo...

Siento el latido de tu pulso y el calor de tu boca muy cerca. El olor a piel mojada reaviva mis sentidos. Puedo respirarte, impregnarme de ti, de tu olor, de tu sudor diluido. Mi respiración se acelera para seguir el ritmo de la tuya. Me lleno de tu agua. Y me marcho casi soñando, con tu saliva en mis labios, tu olor, muy cerca de mis pasos...Kilometrica

POEM dijo...

tenemos una cosa en común y eso no es el rap, claro, je, las tormentas, la descripción que has hecho como te sientes es la mía
las tormentas, el cielo color plomo a punto de estallar, la electricidad que carga el aire, el viento que sopla fuerte y empuja mi cuerpo...siento energía. por una vez algo me da su energía. tal vez hoy tu me la das en este escrito, al principio, no el rollo del metro, que son muy normales...a mi me pasa bajando las escaleras y no en los vagones...

Demencia dijo...

Paré aquí por casualidad, y bendita ella...

Hay que joderse, entre tanta palabrería barata, incluida la mía...al fin un respiro!

Bonito texto, por un momento creí que era yo la que estaba empapada.

Quizá me haga grupie de tu blog...sí

Saludos

Funiculí Funiculá dijo...

¿Que seria de nosotros y de tus personajes sin esas sorpresas que da la vida?

Southmac dijo...

Funiculí, probablemente no vivirían.

Demencia, bienvenida a los desbarres impresentables. Tienes un nick apropiado. Jaja, sí, sí, hazte grupie, jajaja

Poem, las tormentas son energéticas y las escaleras suben y bajan. Todo está relacionado. Mis vagones se mueven en todas direcciones y a veces colisionan.

Kilométrica, toda intensidad. Toda murmullos de agua fluyendo. Me ha gustado, joder, sí.

Pablito, gracias, hombre.

Misaoshi dijo...

Tienes razón en tu comentario jajaajajajaja me habría cagado en todo.

Southmac dijo...

Misaoshi, lo imaginaba, juasjuas :P