
Los cielos se cubrieron de extrañas formaciones nubosas. La temperatura bajo diez grados en 24 horas. Los pájaros y demás animalillos dieron paso a un silencio reverencial. Hubo fallos en el suministro eléctrico, interferencias en las redes de comunicación. Fenómenos de histeria colectiva. Después, la ciudad atardeció y un extraño sonido se apoderó de todos los rincones asfaltados. Una especie de vibración en tono creciente. Quizá la advertencia de un terremoto. Quizá la voz de una deidad oscura dispuesta a disfrutar con nuestro miedo antes de exterminarnos. También podía ser un coro de guitarras eléctricas sacudiendo la línea del horizonte.
Estaba a punto de llegar el día. El día tantas veces esperado, tantas veces soñado y anhelado. Puede que fuera eso. El día de la revelación de los opuestos complementarios. El día donde las casualidades mostrasen por fin su precisa lógica. El día de la total aniquilación de lo conocido para dar pie a un nuevo comienzo. El día del fin del mundo para aquellos que creían vivir en una esfera inmutable. El día del comienzo del mundo para los que siempre fuimos desplazados, para los que siempre vagamos perdidos en nuestros propios paraísos perdidos.
La noche fue barrida por el viento más intenso que jamás se había visto. Era un viendo de vida y caos. Un viento catártico que barrería de mierda la ciudad y de ansiedad nuestros oscuros corazones. Los arboles agitaron sus pobladas ramas y el verano dejó de ser verano para convertirse en la síntesis de los huracanes sin estación precisa. No tardaron en colapsarse las plantas nucleares y la ciudad quedó sumida en la tiniebla de las reflexiones tranquilas. Los más osados decidieron celebrar los cambios entregándose a desenfrenados juegos carnales. Los más débiles sucumbieron al miedo y decidieron rezar a los dioses equivocados por ese complejo de culpa que arrastraban desde niños.
A la mañana siguiente emergimos de entre las ruinas del pasado siguiendo la ruta de un arco iris de tonos grises. Así fue como tú y yo descubrimos el cofre de riqueza ilimitada que, abolidos los sistemas monetarios, nos sirvió para confeccionar fascinantes adornos en oro y pedrería. Así fue como nos erigimos en soberanos de nosotros mismos. Así fue como emprendimos el viaje hacia nuestros cuerpos y esas tierras fértiles en las que olvidar por siempre todo aquello que jamás mereció ser recordado.
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Sonido: Inside the particle storm (Dark Tranquillity) - Épico!-



7 Comentarios:
si
últimamente hace mucho viento
y así vibro contigo
vibro con la ciudad
y estoy a gusto
La canción ha causado estragos en mi decadente persona... arfff....
Me quedo sin duda con el tercer párrafo, con todo él... con todos sus juegos carnales y el miedo acosador.
Y con la canción también me quedo, qué coño.
Este es un post que me recuerda a un comentario que suena algo así como... es un (dudoso) placer vivir en esta ciudad. Es verdad, hay un arcoiris gris, las cosas son más complicadas, es cierto que algo ha cambiado. Aún no sabría decir qué, pero me encanta que sigas ahí...al otro lado.
Un beso fuerte
La entrada hay que leerla con la música de fondo...
Si hubiera o hubiese leido en la oscuridad te acompañaria en el caos de la revolución nebulosa...
Lo que mola de lo que está por venir es que es impredecible...yo mientras tanto me dedicaré hacer sacrificios carnales con mi cuerpo...
Pues por aquí hace sol, la gente está tostándose en la playa, sin hacer excesivo caso a ese viento que empieza a soplar con inusitada fuerza. Por si las moscas, voy a ir hasta la casa de mi vecina, haber si le apetece una orgía carnal como la de la noche se San Juan.
Un saludo.
Javier, confía en mí, la opción de la vecina es infinitamente más sabia que andar cociéndose en una playa... Nada más agradable que decir aquello de que nos quiten lo bailao cuando todo pete.
Anele, sí, la verdad es que la música en este caso encaja bastante bien con la historia.
No comparto del todo eso de que lo que venga es impredecible. Como animales más o menos iluminaos tenemos cierta capacidad tanto de síntesis como de extrapolación. Si lees mucho, muchos libros, mucha prensa, muchos ojos, puedes acabar deduciendo cosas que luego, oh, sorpresa, acaban por ocurrir.
Lo de los sacrificios carnales me parece excelente.
Demencia, venga, venga, no creo que tu persona sea tan decadente. Seguro que este impresentable es mucho más sórdido, desconfiado y... decadente.
Hay músicas que causan estragos por poca sensibilidad que se tenga. A mí me causan estragos un número bastante elevado de melodías. Debo de estar más jodido de lo que pensaba.
Elisa, todo cambia, todo muta y se mueve, aunque sea en círculo. Cuando veo material de calidad no lo dejo pasar, como es el caso de lo que sueles hacer a veces. Otra cosa son los malos entendidos, los comentarios fuera de contexto a las mil de la mañana. Pero somos humanos, eso nos hace vulnerables e indestructibles a un tiempo. Joder, tengo resaca. Me expreso fatal.
Poem, pues que usted vibre bien. El viento siempre es un detonante. Los casos de locura se vuelven más agudos, y el índice de agresiones se multiplica, aunque no tanto como con las lunas llena y nueva.
...me acabo de reencontrar con mi consciencia y una dosis de nicotina.
El día esta jodidamente pausado y húmedo...inmerso en una abulia por saturación de grises y agua.
Y me he recetado tus textos...
Cataclismo de ideas caducas y enfermas y urgencia de necesidad de taponar la ausencia... Me rozo le idea del inicio de un gran día...donde todo se espera perfecto.
Hoy me vendría al pelo un día de esos...
Beso and saludete.
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