
Mi lengua se desliza dibujando el contorno de tus labios mayores. Me gustan tus labios mayores porque son una fuente de sabiduría y humedad en estos tiempos tan secos y estúpidos. Es bueno no intervenir manualmente. Parece lógico que sea mi lengua la que intenta separarlos para acceder líquida a tus labios menores. Me gustan tus labios menores. Son mi pórtico de la gloria, el punto de partida. Son delicados y deliciosos.
Me gusta comértelo manteniéndome alejado de tu clítoris. Todo es instintivo. No quisiera que me abrasaran el capullo a lametazos desde el principio. Sería una estimulación demasiado directa. Prefiero acercarme a las cosas pasando de atajos, disfrutando del camino como decía el subnormal de Kerouac. Prefiero, sí, impregnarme del viaje como sentido en sí mismo. Per se, como dirían otros gilipollas, otros iluminados de pacotilla.
Mi lengua ha bebido vino y ha fumado cigarrillos. Mi lengua se siente febril por la salivación y el deseo. Comiéndotelo descubro que nuestras humedades encajan favorablemente. No es fácil. El que dos químicas corporales coincidan es tan complejo como casual. Conozco gente a la que le repugna el olor del sexo de su pareja. Y es triste. No son compatibles bioquímicamente. No son compatibles, pues si somos materia y espíritu mal empezamos si nuestras carnes no destilan derivados aceptables. Pero nosotros no tenemos ese problema. Mi saliva y tus flujos vaginales se llevan de puta madre. Digamos que se potencian.
La noche arde dentro y fuera de la casa, pero llega un momento en que los accidentes climáticos dejan de tener importancia. En todo caso se está bien con el culo al aire, de rodillas, concentrado en la caricia lingual que investiga tu sexo sin acosarlo, sin acelerar en vano la sucesión de actos que quizá nos lleve al delirio, que quizá nos conduzca al tan deseado sueño.
Mi lengua se insinúa en la entrada de tu coño, que es dulce, que es secreto, con la tranquilidad del que tiene todo el tiempo de una vida para recrearse en ello. Mi lengua no va a follarte, pero disfruta de autonomía suficiente como para impregnarse de ti mientras mi nariz, un poco más arriba, te percibe caliente besándose en perpendicular con ese clítoris tan inspirado y fuera de control como los volcanes al punto de erupción. Es bueno que las superficies circulares, sin aristas, se aproximen y rocen esquivando movimientos sin forma geométrica determinada. Es bueno que me encante tu olor, porque no siempre ocurre. Porque hay cuerpos tristes y almas perdidas.
Por suerte las nuestras parecen estar en excelente forma. Por suerte ocurre lo mismo cuando dejo que tu coño sienta el frío de la humedad evaporándose para acercarme a tu boca. Pruébate, te digo. Estás buenísima. Y sin necesidad de más palabrería me besas dejando que nuestras lenguas giren sobre sí mismas hasta el fondo de la garganta. Así descubrimos que el sabor de tu coño mezclado con las dos salivas resulta aún más delicioso.
Pero todavía faltaría una incógnita en la ecuación. Acertaste. Dado que el 69 implica una doble acción que a veces desconcentra, decidimos seguir jugando por turnos. Así que ahora es tu boca, son tus labios, es tu lengua la que dibuja el contorno de mi polla desde la base, subiendo en espirales de locura contenida, de vicio perfecto sin llegar nunca hasta su cabeza, hasta mi segunda cabeza. Quizá me agarres los huevos con dulzura o te aventures en ellos adivinando esa duplicidad que ebulliciona; quizá me aferre a tu cráneo con ambas manos sin ejercer ningún tipo de violencia, porque la violencia es el recurso de los desesperados y ahora mismo estoy a años luz de sentirme así. Pero no es necesario porque nos guía el instinto atávico que desde siempre ha aproximado a los iguales para garantizar cierta coherencia planetaria.
Así es como siento tus labios succionando levemente las paredes inflamadas de mi rabo que arde, que está sediento de ti y lo expresa a gritos desde su ciclópeo ojo-boca de color púrpura como los latidos de nuestros corazones acelerados, como los compases de las canciones que compartiremos por siempre, las borre quien las borre.
Como ambos tenemos en común finalidades y necesidad de empirismo, acabas por delimitar milímetro a milímetro el contorno de mi glande que a estas alturas es como un ascua de carbón al rojo. Pero no es el momento de acelerar sin medida. Antes dejamos que nuestras bocas vuelvan a encontrarse para probar la nueva mezcla. Dos salivas, dos líquidos sexuales en excitación. Batimos todo ello con las lenguas que nunca descansan en la labor del beso. Removemos el fruto de estas entrañas que se escriben con el deseo acumulado tras tantas palabras, tantas tormentas y cataclismos. Tras tanto verano. Y el resultado resulta mucho más elocuente que cualquier narración poética, sexual e incluso romántico-sucia.
El resultado es superlativo e inconmensurable. El resultado, amiga, somos nosotros en estado puro, quizá una parte del germen de este mundo que siempre está generándose a sí mismo. Quizá algo de lo que en otros tiempos se llamó divinidad.
Mientras tanto, la noche es un aullido de ira y alegría. Mientras tanto el mundo rota sobre sí mismo a 1700 km/hora en el Ecuador, a 850 Km/hora a 60 grados de latitud y prácticamente a cero en cualquiera de los polos. De hecho, ahora mismo poseemos la serenidad de los polos terráqueos. El control absoluto de la situación. La dulce duda cuando llega el momento de pactar el modo de desencadenar un nuevo eslabón en esta particular ciclogénesis (explosiva). Es probable que en este punto la posibilidad 69 ya no sea tan descabellada.
Porque ha llegado el momento de beber estos orgasmos para por fin hidratar nuestras cansadas almas, nuestras ilimitadas almas prácticamente gemelas. Porque la predestinación a veces sólo es un lamento compartido. Porque este es el mejor modo de alcanzar ese estado de no pensamiento desde el que expandirnos hacia el puto cosmos que, en su magnificencia, no puede hacer otra cosa que sonreír mientras se masturba con sus amiga, la fatal casualidad.
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Sonido 1: Crazy (Artrosis) - Para pragmáticos -
Sonido 2: The Crow And The Ring (Manowar) - Para romántios (sucios) -



14 Comentarios:
Los detalles, los olores, los sabores... hay una descripción tan rica que nos haces cómplices a todos. Como si estuviéramos espiando muy cerca.
Un placer el tenerte por el blog!!!!
Un beso
Genuino, autentico...único...
¡Ouh Yeah!
Si te releo caeré en la reacción del onanismo involuntario...en cadena.
Guiño.
Y es tan rarisisimo toparse con un alguien con quien se pueda tener tan ferfecta comuniòn...
porquè sera? ª_ª
Esto...cariño, ahora entiendo lo del calor. Por favor, vuelve abrir la ventana!
Creo que el 69 desconcentra, sí...pero también que alguna vez me he visto concentrada.
Me pregunto...cómo se va uno a la cama después de escribir esto?
cómo se va uno a la cama...cuando esos liquidos provocan la reacción química perfecta.
:)
esssscalofrios!
Me dieron ganas de hacer una felación, y de escribir también.
un saludo!!
Me gusta.
Es muy bonito, el punto justo de obscenidad..
es tan visceral que duele.
muy bonito..
( :
Dice mi pequeña darkifresa(hija, 16 años) que Astrosis esta "chido"... le gusto, nos gusto.
Fabuloso, exacto, perfecto :)
Besos...
Bufff... aún estoy aguantando la respiración.
Chico, te voy a enlazar. Lo he decidido.
Increible, sin roces y casi llego al climax.
Saludos.
Magníficamente escrito, grande.
Besos salvajes.
Y Dios surgió de uno de esos momentos!...cuando la comunión perfecta entre dos cuerpos te hace rozar el cosmos. Literalmente y a la vez.Dios eres tu en ese momento y todas las divinidades juntaaaas. Todo el mundo debería probar alguna vez en la vida esa sensación, porque es real. Seguir buscando que se encuentra....felicidades narrador! por como lo cuentas..y por si lo has vivido!
Mágica, jaja, te pasa como a mí, que describes esos momentos en plan mística religiosa. Quizá el origen de las religiones estuviera en esa comunión orgiástica, y luego todo se echase a perder...
Pantera, me alegra verte por aquí. Supongo que tenía la noche inspirada, muchas gracias.
Ximena, eso es que sabes sugestionarte correctamente ;)
Laura, respira, repira prufundamente despacio (y gracias por el enlace).
Silvia, bueno, está bien haberse acercado algo al asunto. No era fácil, pero casi nada de lo que merece la pena lo es, ya sabes.
Funiculí, no sólo iban a venir cosas siniestras (en el mal sentido) de Polonia, jaja
L0uise, sí, soy bastante visceral en todo lo que hago, ejem, jaja
Angus, pues gracias, tío.
Romenina, nada como la literatura que incita, que estimula, que desencadena acciones profundas...
Elisa, hace bastante calor últimamente, sí. Será el verano, el calentamiento global o el personal.
Supongo que calor sobre calor da como resultado exceso de humedad. Cosas de la condensación.
Funiculí, supongo que en esta vida todo lo importante suele ocurrir por pura casualidad. En el sexo no podía ser de otro modo.
Anele, no te cortes. Nada como el onanismo en cadena para alcanzar la paz interior ;)
Alury, es que hacía tiempo que me apetecía describir algo bueno, sin implicaciones destructivas. El calor me está fundiendo los sesos, será eso.
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