
El poeta escribía desnudo a las tantas de la mañana en su destartalada habitación. La ciudad sonreía dormida, porque las ciudades sólo se relajan cuando el sol cede justo antes de la total asfixia. Los pájaros callaban. El viento había cesado. Una sensación de pantano atmosférico reinaba alrededor mientras el poeta escribía sus cosas en bolas, pálida luz del monitor reflejada sobre su aún más pálida piel.
Mierda, se dijo el poeta. Creo que tengo algo de tripa. Será la vida contemplativa. Será el precio por conocer la verdad de las cosas. Creo que también estoy empezando a tener ganas de cagar. La vida del poeta había sido increíble y dura. Desde las estepas siberianas a las estepas manchegas. Desde las más bellas costas del norte a los eriales del centro. Luego estaban los coños, bueno, los coños con sus cerebros y su mala hostia. El escritor nunca podría odiar a las mujeres. Eran demasiado fascinantes, aunque algunas estuvieran locas en el peor sentido del término. Aunque la mayoría caminasen por la vida tan perdidas como él.
Joder, estoy más blanco que la puta hostia antes de ser mojada en vino como una magdalena. Claro que, mierda, las hostias no tienen pinta de ser capaces de retener demasiado líquido. Nada mejor que esa sensación líquida y blanda deshaciéndose en la boca, dios, sí. Magdalenas mojadas en café con leche, húmedas, esponjosas. Son como coños, sí, hostia, eso es. El poeta había tenido una revelación poética. Mecagoendios, claro. Son como coñitos húmedos, pero, hum, creo que no estaría bien morder a un coño así. No, ufff, me pongo en su lugar y no. Qué puto horror. ¿Por qué hostias naceríamos con dientes?, reflexionó el poeta. Son un jodido impedimento para el sexo oral perfecto. Creo que necesito una amante sin dientes, claro que... no, no, las putas barreras cronológicas. Es imposible. Mejor sigamos con esto.
El poeta se lió un porro de marihuana vallecana y abrió una nueva botella de vino. Aquello estaba bien. El Ministerio de Cultura pagaba de puta madre a los iluminados como él. Bastaba con cagar un poco de mierda políticamente correcta e iluminada para tenerlos contentos. Claro que no todo era fácil. Ahora, por ejemplo, el poeta llevaba retraso. Y si había algo que los putos burócratas no toleraban eran los retrasos, sobre todo cuando iban en contra de sus intereses. El poeta estaba nervioso, así que las primeras caladas a su porro fueron un tanto ansiosas. Es un error, se dijo. No debo fumar fuerte porque luego se me va la olla y acabo llamando hija de puta a alguna ministra y puedo joderla bien. Como otras veces. Bueno, calma. Ante todo mucha calma.
El poeta cerró los ojos, respiró profundamente y volvió a abrirlos. Una luz lechosa mucho más potente que la del monitor inundaba todo su campo visual. ¿Qué cojones? Ahí estaba. En medio de la habitación, que era grande, que era el salón de su residencia en el extrarradio, estaba esa criatura, mezcla de puta con diosa, mezcla de ángel con ninfa o vete a saber con qué otra cosa. Volaba, o al menos parecía levitar. Ya me han vuelto a pasar maría con pesticida, se dijo el poeta.
- Hola, habló la sagrada aparición.
- Hola. ¿Qué hostias eres?
- Soy tu inspiración, cabronazo. Soy el rayo de aire fresco que iluminará tus podridas conexiones nerviosas para que te siga entrando la pasta de los contribuyentes a cambio de nada.
- Oh, joder. ¿Puedo invitarte a algo? Mira, tengo vino, es bueno. También maría, pero no sé si es buena.
- No es necesario, dijo la aparición con una voz dulcísima.
En ese momento el poeta reparó en que aquella cosa tenía forma femenina y, como él, estaba completamente desnuda, levitando en su salón. El poeta sintió una erección tan rápida y dura como el puto acero recién colado.
- Ehm, murmuró, también tengo esto, pero te juro que ha sido involuntario. Es que nunca imaginé que la inspiración pudiera tener forma de zorrita morena y voladora. ¿Podrías girar 360 grados MUY DESPACIO para apreciarte en toda tu plenitud?
- Eres un sucio y apestoso poeta, dijo la forma etérea mientras como por arte de magia comenzó a rotar sobre un eje imaginario mostrando sus incitantes nalgas de musa.
- ¡Para!, joder. Para un momento, ejem. Sí, sí, hostia, realmente inspiras, murmuró el poeta mientras echaba mano del frasco de lubricante que siempre tenía en su escritorio para no tomarse la molestia ni de escupir sobre su polla venosa y palpitante.
- ¿Notas la inspiración?, preguntó con la voz más sensual de todas las existentes la milagrosa ninfa.
- Sí, joder, sí, respiró ronco el poeta mientras empezaba a deslizar su mano derecha impregnada en gel a lo largo de su polla desmedida y demencial. Podrías inclinarte un poco hacia delante, sugirió el poeta.
Y la forma mágica le hizo caso, desplegándose ante sus ojos la agresiva realidad de aquella vulva de belleza imposible. No tardó en correrse el poeta intentando que sus rayos de lefa alcanzasen a la aparición, más que nada por ver qué pasaba. Cuando el chorro tomó contacto con el espíritu aquello reaccionó como un puto estallido de magnesio, ya sabes, los antiguos flashes de las cámaras, y esa luz intensísima cegó por completo sus ojos miopes, cansados ya de tanto monitor, tanta aparición y tanta hostia. Hubo un apagón. La instalación eléctrica de la casa se fue a tomar por culo, aunque por suerte su ordenador estaba conectado a una fuente de alimentación ininterrumpida.
Hostia y joder. ¿Qué cojones ha sido todo esto?. Cuando vea a la tipa que me pasó esta maría le voy a dar dos hostias. El poeta se levantó de su silla de cuero con la intención de activar el diferencial. Avanzó a tientas sintiéndose vulnerable por la desnudez y ese bajón que siempre invade a los cuerpos tras las mejores corridas, pero consiguió llegar. Click, hizo la palanquita de marras, y la luz se hizo. Al volver a la habitación todo había regresado a la normalidad. Bueno, todo salvo el suelo. En el suelo había un reguero de semen rodeado de varios cientos de pétalos blancos.
¿Qué cojones? Caminar sobre esa superficie fue agradable, aunque tuvo cuidado de evitar sus propias emanaciones. No era cuestión de pringarse los pies con el semen recién eyaculado. La sensación de los pétalos en las plantas de los pies era entre inquietante y voluptuosa. Estaba todo lleno de pétalos. En fin, se dijo el poeta, tras lo cual se tiró un pedo, se sentó en su silla de cuero y siguió escribiendo poesías inmortales, apasionados cantos de amor más allá de la muerte que multitudes enfebrecidas adorarían muchos años después de que él y su polla se pudrieran en vete a saber qué sucio vertedero de Tijuana.
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Imagen: Alain-Marc
Sonido 1: Romeo y Julieta (en fin, si mezclas a Epica con Prokofiev puede pasar esto... y alucinar por completo porque toda inspiración implica una tragedia en el fondo - o dos - ).
Sonido 2: Danza de los caballeros de la suite Romeo y Julieta (Prokofiev) - La dirección de Valery Gergiev siempre es sinónimo de calidad. Pueden ustedes comparar las dos versiones de esta extraña y poderosa música totalmente descriptiva.
... y para los fetichistas absolutos, ejem, Lisa flipando con su piano (magistral, por cierto).



13 Comentarios:
prostituta, ramera, cortesana, meretriz, buscona, fulana, furcia, pupila, meretriz, cortesana, coima, pelandusca, buscona, pingo, mantenida, mesalina, hetaira...
A una aparición de ese calibre no se le puede llamar putita sin mas
Curiosa mezcla de estilos de música, aunque me sigo quedando con Prokofiev. También muy curiosa la historia del poeta que se encuentra con su inspiración. Como siempre, me encanta como escribes. Consigues transmitir sensaciones en quienes te leemos.
Muchos besos.
La música me ha dejado muda...realmente es complicado pero JO-DER!!
Dicho esto, el relato me ha hecho verdadera gracia... es entre rudo y dulce, y adoro las mezclas estrambóticas. Ah, yo pagaba porque se me apareciera la inspiración...no creo que hiciese guarradas a expensas de su cuerpo...más bien no pararía de escribir en eones.. Estoy seca y enjuta de sesera creativa.
En fin, como siempre, encantada de leerte.
hum,curioso, yo me masturbo buscando la inspiración, que suerte que a ti te busque la inspiración para que te corras sobre ella.
Pásame ese contacto de yerba por dios : )
si
las musas y el sexo
no existe otra inspiración posible
los porros me dejan mal en vez de tranquilizarme me excitan de sobre manera...
te ha descrito muy buen la dama de aquí arriba
entre rudo y dulce...si eso...
Estaba delante del ordenador en el trabajo, después de soportar casi diez horas de pantalla. Esperaba. Pensé en tu blog y comencé a leer. Estaba sola en la oficina. Me excitaba y de golpe: me partía de la risa, te lo juro, estabas inspiradísmo. Me solidarizaba con tus tonterías y tu calentura, todo para mí, solo para mí, tus sueños, tus fantasías y tus in-flujos.Gracias por hacerme reir. Kilométrica
Kilométrica, dices cosas bellas con un punto de melancolía muy interesante. Gracias a ti.
Poem, la verdad es que apenas fumo y, sobre todo, jamás pillo. Si me lo regalan, pues perfecto. Pero no va más allá. Mis porros son mínimos, el exceso me amuerma más de lo normal y soy incapaz de otra cosa que no sea meditar alegremente.
Por aquí es que hay damas que tienen un sexto sentido, ejem...
Dispersa, en realidad sí lo es :P pero tiene todo el sentido del mundo. Puede haber escalas de inspiración, y por supuesto todo poeta necesita ese numen si pretende llegar a algún lado con sentido, con perfecto sentido compenetrado, jaja
Ke.r.o., bueno supongo que a mí lo que me pasa es que ando masturbándome todo el tiempo y al final acabo alucinando.
Por desgracia no es un contacto "profesional". Se trata de una amiga que cultiva para su propio consumo y que regala los excedentes a la gente de confianza ;)
Demencia, es que Prokofiev ya es de por sí denso, pero la verdad es que la caña eléctrica no le sienta nada mal. Estoy tratando de colgar el original, para comparar ;)
No te preocupes por la creatividad, siempre está ahí, lo que pasa es que a veces nos obsesionamos (momento en el que hay que parar para masturbarse).
Selene, está bien eso de transmitir sensaciones. Supongo que el abanico es amplio, así que me quedaré con las sensaciones... pasables. Los poetas son gente muy rara, de hecho sólo conozco a un par y están para que los encierren (y tirar la llave). No sabría decir qué versión me gusta más...
(= gracias por el diccionario de sinónimos, pero putita sigue gustándome. Es dulce y a la vez sucia. Es lista. Es perfecta.
En otoño yo me pongo risueña, desafiando tópicos jajaja lo mismo me animo a colgar alguna de mis perversidades en verso...o quizá, quizá... me haga otro blog para ellas, las dos caras de la moneda.
Me encanta el dramatismo qué le voy a hacer.
Y sí la versión clásica también me encanta, la tengo como fetiche en el reproductor :)
Buenisimo el texto, me encanta, voy a seguir este blog.
Mrs Adam, para mí será un placer saber que sigue mis esquizoides textos.
Demencia, yo en otoño simplemente estoy cardiaco todo el tiempo. Es para mí la estación más inspiradora, cañera e inasumible. Nada como ser testigo de la muerte de todo con la esperanza de nuevos renaceres, etc...
El dramatismo es muy mediterráneo, ejem, jajaja
Lo mejor de la clásica es que, claro, respeta la partitura original con esos cambios, esa falsa calma antes de volver a desencadenar el huracán una y otra vez.
Ah, y lo mejor de la versión piano, sin duda, es la cara de la chica y la interpretación totalmente arbitraria que hace de las disonancias. Fascinante!
Bueno, me ha gustado South.
Saludos.
Plántate tu propia maría, una o dos planticas en el balcón y sabrás que son ecológicas, sin química, yo lo hice el año pasado, ahora creo que se nos ha pasado el arroz... llegamos un par de meses tarde, aq por probar ¿? igual crece algo aq sea raquítico.
no he firmado con el usuario, estoy to perro
Aspirante, gracias por el consejo, pero que tengo 2 problemas: 1. No tengo terraza. 2. La jardinería se me da fatal, jajaja
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