4.7.09

La profundidad



Si no existieras tendría que inventarte, aunque quizá llevase varios años haciéndolo. Años. Sucesiones de tiempo fraccionado volviéndonos más y más locos. Ciclos, estaciones y tañidos de segundero matándonos lentamente. También es probable que tú ya me hubieras inventado. Que yo fuera un experimento. Una labor conceptual pariendo devenir. Más momentos fraccionados. Más realidad volátil y aplazada.

El caso es que había muchas cosas en común. Ambos poseíamos la capacidad de la inventiva. La inspiración de la letra que sucede a otra letra. El pálpito de las manos que acarician exactamente por donde debe acariciarse. Tan duro o progresivo como sea necesario. Tan doloroso o placentero como el contexto nos dicte. Ambos también disfrutábamos del sexto sentido musical, por no hablar de la fotosensibilidad, nuestra particular tara.

Pero es que sin tu existencia necesitaría décadas para volver a tenerte aquí al lado. Los procesos son complejos. La vida lo es mucho menos que las noches sin sueño, con el cerebro girando, bumb, bumb, flash. Hostia, tengo ganas de mear. Las noches de insomnio pueden ser una pesadilla o una bendición. Bien, me masturbaré primero, así tras la paja vendrá la meada y luego, con suerte, el sueño. Los pájaros dormían. Las cucarachas follaban por los rincones, y yo, joder, y tú, nosotros nos masturbábamos envueltos en sudor a media ciudad de distancia.

No tenía ni puta idea de quién eras en realidad, pero lo poco que conocía de ti era absolutamente fascinante, embriagador, luminoso. Quizá estuviésemos exagerando. Quizá nuestras carencias fuesen tan dramáticas que la necesidad de equilibrio mental, o físico, hubiera acabado por aproximarnos. Pero eso no tenía nada de raro. Todo el puto funcionamiento de la naturaleza era simbiótico. Nada poseía la cualidad de ser totalmente autónomo o gratuito. En ese sentido lo mejor que podía ocurrirnos era deshacernos sobre el otro una y otra vez. Sí, una y otra vez.

Claro que también todo podía ser un juego. Un juego fascinante y perverso. Un juego con muy pocas normas y un tablero tan grande como se nos ocurriera. Quizá estuviésemos aprendiendo a jugar a esa nueva disciplina. Algo que tendría como nombre la mitad del tuyo y la mitad del mío. Tampoco debíamos caer en el romanticismo pringoso de las películas románticas aunque eso pareciera evitable, pues ambos escondíamos un cyborg asesino a pocos centímetros de nuestros nervios ópticos.

Lo que más me gustaba de ti era tu determinación. Verte pasar de cero a doscientos en pocos segundos. Ese punto de iluminada tan sensual y exquisito. Eso me gustaba mucho. Bueno, también adoraba comerte el coño en la terraza, barridos por el viento del oeste, directo al este, inspirando mi lengua, mi obstinación y el placer húmedo que más tarde nos protegería de todo ataque exterior.

Éramos una mezcla de héroes suicidas y cínicos ególatras. Nada como la seguridad no ya en uno mismo sino en el flujo de acontecimientos. Nada como tener un puto punto de apoyo para dominar el mundo, o crear nuestro propio mundo. Nada como disfrutar con las convulsiones orgásmicas del otro bajo el manto de nuestra propia capacidad de vicio.

Si no existieras tendría que inventarte, y tú tendrías que inventarme. Si no existiésemos alguien acabaría por emborronar su monitor en blanco con nuestra historia. Algún iluminado harto de matarse a pajas terminaría por plasmar esta historia para lujo y aprendizaje de generaciones futuras, si es que aún sabían leer, si es que aún quedaba gusto por ese cosquilleo inexplicable llamado conocimiento. Por esa determinación ciega llamada casualidad. Por esa necesidad natural llamada deseo.

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Imagen: Chad Michael Ward

Sonido 1: My lost Lenore (Tristania) - Para románticos y lectores de Poe -
Sonido 2: Unity (Rage) - Para adrenalínicos - (Entre los que me incluyo) -

11 Comentarios:

Anele dijo...

Incluso con resaca me gusta leerte.

Anele dijo...

No deberia haberte releido, cuando el aburrimiento me hace tope en la bóveda craneal, suelo hacer lo último que me ha entretenido hasta que llega aburrirme.


Si la del dibujo tuviera o tuviese menos tetas, me atreveria a pedirte el permiso justo para sentirme autoretratada.

Me encantaría que alguien me escribiese algo asi. ¿Me lo prestas?

Guiños múltiples.

Mejor aún. ¡Tirate el rollo!. Miente y dime que es para mí.

Prefiero tres mil textos como ese que seis mil poemas de amor.
No seas estúpido y ponselo en la puñetera retina a la verdadera ninfa de tu inspiración. Porque es jodidamente bueno y jodidamente placentero y jodidamente jodido querer que un texto asi me lo hagan a mi y sea otra zorra la dueña de algo tan bueno.

¿180? Eso es demasiado incluso para ti.

Elisa dijo...

Joder South,
que romántico eres. Espero que sea para mi, con el permiso de Anele. Es peturbador, del bueno.

dispersa dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Southmac dijo...

Dispersa, estoy dispuesto a dejarme reinventar por ti, ejem, contigo :P
Tenemos los instrumentos y la inspiración. Todo lo nuevo tiene que ser forzosamente una especie de recombinación de lo ya conocido (que es mucho). Siempre es interesante empezar a escribir, empezar a componer, empezar a conocer un cuerpo...

Elisa, la verdad es que no sé si soy romántico o psicótico. Bueno, no, últimamente he comprobado que el nivel de taras mentales de la red es mucho más elevado que el mío. Paso de ello, siempre que no me toquen demasiado los cojones, pero es molesto.
Supongo que sería un error desvelar la inspiración de este escrito en público :P

Anele, vaya, así que eres una representación satánica de lo femenino. Muy bien, muy bien. Yo también le quitaría tetas a la criatura que ilustra el asunto.
En cuanto a las dedicatorias, hace mucho que no las hago explícitas. Hace mucho que prefiero que algunas zorras lean a algunos cabrones, como yo, entre líneas. Entre las líneas de la mano, por ejemplo, para luego ir bajando suavemente brazo abajo, pecho abajo, etc.
Tienes unas resacas de lo más intenso, ¿no?

Ah, es evidente que faltan comentarios. Uno por decisión propia, los otros dos porque paso de publicar desvaríos fruto de la enfermedad mental. Para eso están los loqueros, y otros blogs, por supuesto.

pau dijo...

Pues yo con este relato desvarío, no sé si por enfermedad mental o qué, pero desvarío.
Joder con Anele...
Y es que relatos como este y comentarios como el de ella no se leen todos los días, ni siquiera en este blog.

Selene dijo...

Qué relato tan inspirado. Me parece de los mejores que he leido últimamente, tanto en este blog como en otros. Me has dejado pasmada con la intensidad con que describes los sentimientos y las sensaciones físicas que te inspira alguien. Enorabuena.

Muchos besos.

POEM dijo...

anele es una valiente de expresar lo impronunciable...lo sagrado

eres un provocador de zorras, southmac y lo sabes...ja

Southmac dijo...

Poem, para mí no hay nada sagrado, bueno, sí, quizá la mierda que se caga sobre lo supuestamente ungido de materia divina. Eso es sagrado para mí. No conozco a Anele, pero expresa sin cortarse, que es toda una cualidad. ¿Zorras? En este mundo veo muchas más gallinas que zorras.

Selene, es que a veces soy un bastardo inspirado por los perversos rayos de la luna, esa puta, creciente y menguante cuando le sale de su matriz muerta.

Pau, si cualquiera de las cosas que pasan por aquí sirven para que desvaríe alguien más, sólo puedo dar mi aprobación. Y sumarme al revolcón colectivo.

Ignea & Josune dijo...

...jajaja. brutal exquisito compendio.
El extasis de la carne bajo la obscenidad de la mente...
DESEO ESA NECESIDAD TALLADA A FUEGO EN NUESTRA ESENCIA...

Resumiendo...que disfrute leyendote.


Besos a quemaropa.

Southmac dijo...

Ignea, es una manera de verlo ;) Gracias.