
Ella no se fue porque decidió participar en el juego que Alberto le proponía. En toda relación hay momentos duros donde una de las dos partes acaba cediendo consciente o inconscientemente. Quizá ella pertenecía al segundo grupo. Así fue como entró en la trampa de la privación sensorial. En el laberinto de la inmovilidad.
Ella está muy quieta. Influye el hecho de que alguien ha atado sus tobillos a sus muñecas. Piénsalo. Hay varias posibilidades a la hora de escoger esa forma de inmovilización, pero todas tienen en común el total ofrecimiento de la víctima. Piénsalo un poco más. Tobillos y muñecas. Un buen nudo coronando la más sinuosa de las ataduras. Nunca me gustó el bondage, y quizá a ti tampoco, pero vuelve a pensarlo. Imagínate el cuerpo de Nora congelado de ese modo. En una poética pausa de alta definición.
Ella había agotado la paciencia de Alberto. Si a un hombre lo bombardeas con demasiada socialización acaba por enloquecer. Si a un hombre le haces acudir a todas las citas culturales recomendadas por las publicaciones especializadas acaba por estallar. Sí, ya sé que hay hombres que acceden gustosos a ese ritual. Desengáñate. No son hombres. Quizá no sean ni seres humanos. Nadie soporta una sobredosis de vida urbana cultureta. Nadie por mucha pasta que lleve en sus gafas (las mías son de titanio, tranquila) puede resistir la inacabable muestra de inanidades que se nos ofrecen a diario. Todo tiene sus límites, sus procesos selectivos. Lo que no puedes hacer es obligar a saltar la sagrada frontera entre interés y simple asistencia.
Ella suda levemente, pero en la habitación no hace calor. Unos 20 grados, adecuados para ropa suave pero escasos para la total desnudez. Digamos que ella suda frío porque el juego se ha ido de las manos. Porque quizá no quería jugar aunque al final haya accedido... Ahora está sintiendo lo que Alberto tras la maratón de monográficos, actuaciones por la solidaridad, por el mestizaje, por el maltrato, por la muerte negra. Ahora ella asiste a la representación que podrían haberse evitado a cambio de unas agradables cañas con charla en 2 bares y medio. El medio se llamaba casa. Y en casa había más actividad cultural y mejor calidad alcohólica que en 2 Madrides con sus 12 millones de no existentes habitantes.
Ella sabe que Alberto no está del todo pirado aunque a veces le den sus puntos. Todos tenemos una vena sensible en la sien. La vena. La vena que puede inflamarse cuando alguien te bloquea en el tráfico poniendo en peligro la integridad de carrocería y alma. La vena que puede saltar en la cola del paro cuando el funcionario resulta ser un tipo sobradete al que se la sudas más de lo que recomienda el manual. La vena que revienta en las colas del cine, cuando íbamos al cine, en la cola del mercado, cuando íbamos al mercado, en la cola del hospital, hasta que decidimos cosernos las heridas para ahorrarnos la siempre estúpida y paranoide charla del medicucho de turno.
Ella escucha la voz de su ¿amado? como si estuviera a mucha distancia. La voz de Alberto es dura aunque con ese matiz morboso que tanto llegó a excitarla. Claro que, joder, hacía tiempo que no follaban como ANTES. Y el antes quizá empezase ayer, o hace una semana. ¿Cuándo empiezan los antes que nos joden la vida convirtiéndola en algo previsible y peor? ¿Cuándo se agota la paciencia y esa vena de la sien empieza a hincharse? ¿Cuándo es ya imposible dar marcha atrás?
Ella tiene miedo, siente el miedo. No es lo mismo tenerlo que metérselo dentro. No es lo mismo un dedo que una polla. No es lo mismo una polla que dos coños y dos lenguas. Si añadiésemos pieles y ojetes a la ecuación esto no acabaría nunca. Odio empezar progresiones finitas en apariencia pero infinitas en esencia. Ella siente la respiración de Alberto recorriéndole la espalda. Bajando desde nuca hacia coxis. Esto sí que es una road movie de puta madre. Sin pantalla. Sin altavoces reverberantes. Sin sonido envolvente ni comedores de maíz. La respiración del verdugo calentándote, oliéndote cuesta abajo. Ambos sienten el aire cargado de excitación porque al final del acantilado está el pantano con sus troncos flotantes, algunos de los cuales son cocodrilos capaces de arrancarte un brazo. Ambos son conscientes del peligro potencial que se esconde tras cualquier privación sensorial.
Ella está húmeda en contra de su voluntad. Cuando las cosas se van de las manos hay que aparentar una calma que no se tiene. Hay que cortar el rollo a cualquier precio. Todo precedente podrá utilizarse en contra tuya si eres subnormal. Si no te van las sensaciones al límite. Alberto ha encendido un cigarro porque ella ha oído el chasquido del mechero. Ahora puede también oler su humo. Alberto fuma demasiado, pero que le jodan. Alberto es quien ha atado sus tobillos y muñecas. Alberto es su verdugo y que le jodan si fuma más de la cuenta. Ella se estremece. Ella esperaba caricias lúbricas. Lenguas horadando orificios secretos. Incluso alguna hostia controlada. Ella anhelaba una polla contundente a punto de iniciar bombeo compulsivo. Pero no. Alberto se está limitando a fumar. Alberto toma aire y susurra mucho más cerca de lo que sus oídos habían intuido: ¿sientes el calor?
Ella siente el calor. Es una sensación aguda, concentrada en la cara interna de su muslo derecho.
- Sí, joder, grita. Claro que lo siento. Por favor, no me quemes, llora.
- Entonces, repite Alberto, ¿sientes el calor?
- Pues claro que sí, hijo de la gran puta. Fóllame, escúpeme, mátame, pero no me quemes, por favor, no me quemes jodido psicópata.
- Nadie va a quemarte, zorra. Tan sólo quiero que sientas el calor. Algún día no habrá calor y lo echarás de menos. Yo ya lo echo de menos y me duele más que a ti, porque aún no he presionado la brasa contra tu carne. Tu problema es que no sentirías el calor aunque te estuviera abrasando.
- Hijo de puta.
- Realista más bien.
Quince minutos después ella se está corriendo. Se corre a gritos. Es el orgasmo más salvaje que ha tenido en toda su vida. Es un orgasmo que recuerda a la muerte, o al nacimiento. Ella se corre con todos los centros de energía abiertos. Incluso se mea un poco (orina, no eyaculación femenina). Incluso expulsa más metano de la cuenta por su ano sobreexcitado. Él también va a conseguirlo. Su polla acelera y frena errática entre coño y culo. Va en contra de las convenciones higiénicas, pero cuando todo está perdido a quién le importa la puta higiene. Él también está cerca del placer máximo, el placer único más allá de Sade y sus asesinatos. Todo tiene más mérito que cualquier literatura de mierda. Todo es más auténtico que cualquier relato para viejas pajilleras. No tardan en llegar con tan sólo un par de segundos de diferencia. Marcas de dientes. Lágrimas calcificadas. Contracciones musculares. Vecinos desesperados por la felicidad que intuyen más allá de sus muros hipotecados.
Ella quisiera permanecer atada por siempre. Él va a desatarla ahora mismo. El cigarro se ha consumido hasta el filtro, abandonado a su suerte en un cenicero.
Todo es nada, y viceversa.
______
Imagen: Southmac (Título: Arde conmigo)
Sonido: Astronaut: A Short History Of Nearly Nothing (Amanda Palmer)
PD: a los que os guste cómo suena esto os recomiendo la desgarga del disco completo (Who killed Amanda Palmer?). La chica en solitario es un huracán más desatado que con Dresden Dolls (que ya es decir).



21 Comentarios:
Me ha hecho pensar en lo que tantas veces no sabemos que deseamos o lo que perdemos y no nos damos cuenta.
Poco a poco soy más fan de este blog
Parece que fue un buen orgasmo..., pero no te parece South que todos tus relatos son narrados desde un punto de vista omnisabiente...quizá ella no tuvo ese orgasmo tan ardiente, quizá la sumisión sólo excitó a uno...
besos
Bueno, Elisa, toda ficción utiliza ese punto de vista. No te queda otro remedio que confiar en el narrador. Otra posibilidad es que no te guste la literatura (por increíble o no contrastable) pero no creo que sea el caso.
Por cierto, la palabra "omnisabiente" no existe en nuestra lengua. Supongo que te referías a una perspectiva omnisciente. Quizá el sadomasoquismo de este relato sólo pretendía ser una metáfora y me expliqué mal.
Ainhoa, es que muchas veces creemos sentir el calor hasta el extremo de quemarnos y quizá no sea para tanto. Y quizá habría merecido la pena quemarse, claro que de eso solemos darnos cuenta tiempo después...
Lo has pillado, paisana, así que no me explico tan mal como creía :)
wow!! que final!! bellisimo!!
cuando uno no sabe lo que necesita... es un desperdicio que pasa desapercibido... pues cuando no lo sabes no lo extrañas tampoco...
entonces te dejas llevar lo pruebas te encanta y llega el sentimiento de:
"puta todo lo que me he estado perdiendo"
besos sr. S
No se si me ha gustado mas el relato que la música... si digo lo segundo podría herir alguna sensibilidad. Marujeada la chorva creo que la elección fue acertada.
The astronaut... suena brutal.
Copula perfecta pues...
¿Importa acaso?...todo lo que tengo es prestado, hasta que se me pudran las pestañas no es mas que otra decoración del plato.
A menudo me pregunto cuando es imposible dar marcha atrás. Quizá el capullo abrasador de un cigarrillo a un milímetro del muslo no ayude demasiado a responder. "Nadie va a quemarte, zorra"... y no puedo negarlo. Alberto, es un psicópata que a más de dos pondría cachondas. (Quizá sólo por la única verdad que se esconde detrás de esta frase)
Elektra, el personaje de Alberto sólo intenta escenificar una metáfora. No es un psicópata real. No disfrutaría abrasando la piel de Nora. Desconozco lo que puede poner cachondas a más de dos, a mi no me gustaría estar en la piel de ninguno de nuestros protagonistas.
Ignea, cópula imperfecta, recuerda el retardo de 2 segundos, y fruto de una situación de extrema tensión.
The astronaut suena brutal, efectivamente. Dice la leyenda urbana que todo ese disco se grabó estando ella con faringitis, de ahí ese punto de ruptura. Precioso.
cherrychronic, el problema es no pararse a pensar. Si la parejita hubiera dialogado un simple instante, quizá entre caña y caña lejos de las exposiciones, la cosa no se habría puesto tan peligrosa, tan cerca de... el mejor orgasmo de sus vidas.
Excelente gusto musical South. Irónica la imagen en tiempos negros para fumadores. Ese dedillo asiendo el cigarro promete...
Leyendote esta noche he rebuscado en mis recuerdos, he vuelto un par de años atrás. Fantástico, inigualable ese placer que brota de un sexo primitivo y natural. Discrepo con Elisa, en la ficción cada uno imagina un final, pero en la vida querida, después de algo así, el orgasmo es brutal, lo has probado?
La experiencia es insuperable en sensaciones, por una parte ofrecimiento total y a veces miedo, por otra deseo salvaje y confianza total.
Te lo recomiendo,por experiencia y sobre todo sin ánimo de ofender,es algo intenso que prueba la compenetración y confianza que hay con tu pareja amorosa o sexual.
Gracias South por tu viaje al pasado.
Atenea, no sé quién cojones eres pero comparto tus palabras. La clave es la confianza. No sólo en tu pareja, sino también en ti misma. Hay juegos que sólo pueden jugarse compartiendo (y aceptando) las normas. Escribir es uno de ellos.
Realmente excitante y tentador.
Muchas veces el sexo, lleva implícito algo de violencia. Cuándo tus sentidos se enervan, quieres más, necesitas ir más allá. No hace falta llegar al sadismo, pero hay juegos más "ligeros" que pueden producir dolor, y luego convertirse en placer. Unas pinzas de la ropa en cierta parte del cuerpo, pueden doler un poco. Aguantas un rato, pero el premio que recibes después es sumamente placentero.
Dar y recibir, usar y ser usado.
Me gusta jugar.
Tengo que aplaudirte. Es exquisito.
Besos.
Yo estoy de acuerdo con Southmarc, si los dos aceptan las normas todo puede ser mucho mejor. Y mucho más placentero. Un beso!
el miedo es jodidamente excitante
Es en el sexo cuando conectames con emociones primarias. Nos convertimos en otra cosa, no somos dueños de nosotros mismos. En ocasiones nos deja caer a lo más bajo para después sentirnos aún más miserables. Nos devuelve a la nada de la que provenimos.
Besos
Creo que en la vida he sentido un orgasmo asi. Kizas todavia no haya sentido un orgasmos de verdad... :S
ja
tu sabes perfectamente que a mi me han tirado ceniza ardiendo en el muslo. me he corrido, gritado pidiendo más. me han apagado el cigarillo mil veces en el muslo... inolvidable porque las marcas supuraron durante días. supongo que siguen ahí e el bajo culo, en el muslo. marcas del extasis en la piel, tatuajes de un placer extremo...
no tuve miedo... pero no se puede repetir porque durante días después no puedes dormir por el dolor...
bonito post!!!
Me gusta el bondaje, es como la vida deseo, excitación, búsqueda, frustración, placer
Gracias South,la clave es la confianza. En una misma y en uno mismo. Tu manera de escribir engancha, estoy leyendote y veo que hay mucho material antiguo. (He encontrado un clásico de la literatura erótica.)
Saluditos.
Y ya es decir South! Gran gran Cd, bonita foto y mejores palabras :)
Te beso más.
Srta. Bye, usted que me ve con buenos ojos. Y bienvenidos sean los besos.
Atenea, de nada. Por aquí vas a encontrar material para aburrir. El blog me ha hecho descubrir lo constante que puedo llegar a ser cuando se trata de cosas sin sentido.
Kilométrica, yo más bien lo veo como inmovilidad, atadura, claustrofobia e inacción, pero para gustos colores.
Poem, eres infinitamente más extrema que yo en cuestiones sexuales. Eso está bien. Para que aprendan los que me llaman radical.
Alury, es probable. Hay gente que muere sin haberse corrido en condiciones.
Hell, tienes razón, pero esa experiencia fascinante y catártica (casi) siempre merecerá la pena.
bohème, sin duda.
Nerea, es que todos estos juegos se basan en el consenso. Si no estaríamos hablando de otra cosa.
Pajarraca, hablamos de lo mismo. Creo que está claro el mensaje. Hum, lo de las pinzas da juego siempre que no tengas el día especialmente sensible, jaja
Es la mezcla del miedo, la incertidumbre, las ganas, el ansia y, desde luego, el saber que lo que viene será sexo. Todo ello eleva las emociones y la sensibilidad de los poros de la piel hasta puntos estratosféricos.
El miedo. El sexo.
PLACER
Alberto es un puto animal.
Me ha gustado.
Vaya... Esperaba un final con sangre. Pero ha estado bien, muy bien; aún me recupero.
Has hecho que recuerde una de muy gorda.
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